Nuestros tiempos líquidos

“El neoliberalismo inyecta violencia en

nuestras vidas y temor en nuestra política”.

 

Zygmunt Bauman

 

En este año de 2020, se cumple el tercer aniversario luctuoso del sociólogo Zygmunt Bauman, polaco que popularizó el conocimiento de la sociología, pues de tratarse de una ciencia (creada en el siglo XIX compleja) dura y difícil de descifrar en sus teorías y conceptos, el autor de innumerables obras —podría decirse— “vulgarizo” el conocimiento de esta ciencia; pues provocó que cualquier persona, incluso los que no tenemos conocimientos suficientes sobre la materia, nos interesáramos en los temas que analiza, que se abriera la inquietud sobre los problemas que afloraran en una sociedad del siglo XXI.

En una diversidad de obras como: Daños colaterales, En busca de la política, La sociedad sitiada, Miedo líquido, Modernidad y holocausto, Sobre la educación en un mundo líquido, Vida de consumo, La Globalización, Maldad liquida (con Leonidas Donskis) y la emblemática Tiempos líquidos, entre otras muchas más, sostenía, entre otras cosas, que: “En un planeta globalizado negativamente es imposible obtener (y menos aún garantizar) la seguridad de un solo país o de un grupo determinado de países: no, al menos, por sus propios medios y prescindiendo de lo que acontece en el resto del mundo”.

Anteriormente, también publicó otra obra emblemática, Modernidad y Holocausto, en donde citó: “El Holocausto se gestó y se puso en práctica en nuestra sociedad moderna y racional en una fase avanzada de nuestra civilización y en un momento culminante de nuestra cultura y, por esta razón, es un problema de esa sociedad, de esa civilización y de esa cultura”. En esta obra sostiene que no pudo presentarse la muerte de tantos millones de personas en la segunda guerra mundial si no hubiera sido con el uso de la ciencia; que, sin la ciencia, sobre todo el conocimiento tecnológico, no se pudo haber dado la muerte generalizada de tantas y tantas personas. También indica que, con el sistema burocratizado, se logró que el trabajo se realizara en serie y, por tanto, fuera “adiaforico” (que para el profesor significa que el trabajo que se realiza “éticamente neutro”); un trabajo de cualquier persona, en cualquier oficina pública o privada, cuya actividad diaria no es más que mecánica y operativa y en la que no importa el resultado de esa labor; uno donde nadie, sea el cargo que corresponda, se pone a meditar sobre si esa labor diaria es para bien de la sociedad o en perjuicio de ella. Con esto el profesor logró descifrar que el problema que originó el holocausto pudiera suceder de nuevo y que está latente una nueva presentación de estos lamentables hechos de muertes generalizadas (sean genocidios o politicidios). Esto ha sucedido en los últimos tiempos, como es el caso de las muertes en Ruanda, principalmente, de las violaciones masivas que sufrieron miles de mujeres, o la guerra tan sangrienta de los Balcanes, que causó otro genocidio. Todo lo cual se da a causa del trabajo tan burocratizado que hay actualmente, del que México no se libra, como sucede con el profesor de una escuela, un empleado de cualquier oficina de gobierno, un periodista y, en general, cualquier persona que no piensa en qué está beneficiando su labor diaria. Desde luego que este autor fue muy importante para el pensamiento dela pos modernidad actual.

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