Nuevos horizontes

Sí, son tiempos difíciles. Ya de suyo lo eran por la creciente e imparable ola de violencia e inseguridad que estamos padeciendo, aunado a la contracción económica por la que estamos atravesando, y ahora para colmo, la previsible llegada de la epidemia del coronavirus, que constituye una amenaza latente de impredecibles consecuencias.

Aquí contigo, Puebla, las circunstancias se agravan con los paros de la BUAP y la UPAEP en protesta y demanda por los asesinatos de sus compañeros, y las manifestaciones callejeras que se han sucedido y que de momento nos hacen retrotraernos a los tiempos pasados de confrontaciones estudiantiles con el gobierno.Y esto último es claro. Un ¡YA BASTA! a tanta inseguridad en las calles y la demanda objetiva y real de una verdadera política gubernamental que contenga y sancione a la delincuencia, ya que la percepción ciudadana es que no existe un verdadero plan de gobierno para combatirla. Apenas, con motivo del asesinato de los cuatro jóvenes en Xalmimilulco se cambió al Secretario de Seguridad Pública del Estado, lo que nos da a entender el fracaso de la política seguida en este rubro, pero eso sí, la política recaudatoria no para, y por el contrario, se incrementa; es el caso de los nuevos monitores para fotomultas viales que se acaban de instalar este primero de marzo en las avenidas y calles de la Ciudad.

Pero aún más en lo que toca a la BUAP. El Gobierno del Estado, además de las auditorías realizadas en forma inusual, pretende imponerle un órgano de control interno a dicha institución, lo cual afectaría su autonomía por la intromisión a su régimen de gobierno interno. Esto es una bomba de tiempo que peligrosamente puede iniciar toda una escalada de violencia en nuestra máxima casa de estudios, que ya se encontraba en paz y trabajando de cara al futuro. Por otra parte, como lo sabemos, el 9 de marzo será el paro de actividades de las mujeres en el país, en donde se está calculando que participen 36 millones entre estudiantes y trabajadoras, que harán sentir su ausencia ante tantas agresiones, acoso, violencia y muerte que han padecido en esta sociedad patriarcal en que vivimos.

Qué bueno y es de aplaudirse que las mujeres se hagan escuchar con un movimiento inteligente y audaz, y que la juventud universitaria, que parecía castrada, vuelva a manifestar conciencia social. Es hora de que la ciudadanía exija a las autoridades el cumplimiento de la ley. Ya basta de corrupción y de impunidad disfrazada a veces de torpeza o de ignorancia. El nuevo procedimiento penal acusatorio ha sido hasta ahora ineficiente y ha permitido la salida de verdaderos delincuentes, quienes por violación al debido proceso tienen que ser puestos en libertad.

Los gobiernos de los tres niveles, para implementar medidas recaudatorias, supervisiones e impuestos, deben antes cumplirle al ciudadano con una de sus principales obligaciones: LA SEGURIDAD. Resulta irónico y hasta perverso que por un lado se persiga al empresario bajo sospecha de delincuencia organizada o lavado de dinero por omisión o errores en sus declaraciones de impuestos y se le tenga bajo la presunción de culpable, contrario al principio legal de presunción de inocencia, y se le persiga hasta con la extinción de dominio, pero por otro lado el Estado no cumpla con sus obligaciones, principalmente, lo repetimos, de seguridad.

El lado positivo que advierto de esta insondable realidad es que la ciudadanía cada vez se hace escuchar más, y que un nuevo horizonte de democracia participativa se abre ante este panorama.

Gracias Puebla. Te recuerdo que: LO QUE CUESTA DINERO VALE POCO

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