RESTAS Y DIVISIONES PENDIENTES

Se diga lo que se diga, se haga lo que se haga, se prometa lo que se prometa, lamentablemente las cosas no cambian de un día para otro como quisiéramos. Y es de que hay que entender que los que no cambiamos, ni estamos dispuestos a cambiar, somos los humanos.

Así de puntual es el caso.

El comentario es obligado una vez más ante las divisiones que se están dando en equipos y partidos políticos ahora en torno al gobernador electo que comienza a planear las cosas de otra forma y a decidir los personajes para su equipo.

Una vez más y por segundo año consecutivo, la precampaña para elegir a un candidato a gobernador dividió los grupos. Después vino la campaña y polarizó a los partidos políticos, los equipos de trabajo de los contendientes y a los destinatarios de la campaña que somos el electorado.

Pasó la campaña, vino la elección y ahora nuevamente se produce el fenómeno de división con todas las bajezas y el lodo para atacar a los personajes que se comienzan a mencionar para el equipo fuerte del gobernador electo.

Ante esta realidad, queda claro que la recomendación para una operación cicatriz se convierte solo en “frase” obligada y buenas intenciones, muy lejos de alcanzar a los personajes que tienen puestos los ojos en una posición para asegurar su futuro de los próximos 5 años y medio que tendrá de duración el mandato del señor Barbosa.

A 6 semanas de que llegue el gran día para arrancar el nuevo gobierno, se tiene claro que las intrigas y el estiércol abundarán rescatando y haciendo vigente aquella frase de hace casi una década “que asquerosidad es esto”.

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