Sí hay proyecto alternativo de Nación


09/10/2019 14:29

Es frecuente escuchar que la “oposición” está aletargada, inmovilizada y que ha sido incapaz de presentar un proyecto alterno al que ha promovido el nuevo gobierno; que la oposición está desdibujada, sin propuestas.

Los voceros de la 4T, incluido el presidente, aseguran que las organizaciones de la sociedad civil sólo se dedican a criticar, a decir que todo está mal y que son incapaces de proponer soluciones. Esto no es así.

No cabe duda que el diagnóstico de Andrés Manuel López Obrador tenía elementos de gran verdad: corrupción rampante, pobreza persistente y desigualdad creciente, inseguridad y violencia como nunca, mafia del poder pegada al poder político, crecimiento económico lento, sistema democrático con trazas autoritarias. Todos esos elementos del diagnóstico, y algunos más, son verdad y en 2018 se votó por una alternativa que los enfrentara y resolviera. Así de claro fue el mandato de los electores.

El problema es que el diseño y la implementación de las políticas públicas del gobierno de la 4T no solamente no resuelven las dificultades, sino que las han profundizado y están acarreando graves consecuencias para nuestra incipiente democracia. De hecho, ya se habían propuesto soluciones para resolver la problemática que llevó a AMLO al triunfo. Lo habían hecho voces diversas de las organizaciones de la sociedad civil, actores relevantes, universidades y centros de investigación.

Sin duda la lucha contra la corrupción rampante requería voluntad política para erradicarla, como lo ha intentado AMLO; pero para que la lucha sea efectiva y duradera se requiere de instituciones.

El Sistema Nacional Anticorrupción está listo, pero la oposición de la clase política tradicional sigue obstaculizándolo y el voluntarismo de AMLO no ha sido ni será suficiente. La aplicación de la ley sigue dependiendo de quién se trate.

La pobreza y la desigualdad persistentes sólo se pueden erradicar si tenemos crecimiento económico y una política social de Estado, que esté basada en la igualdad de oportunidades para todos. Ello implica, PARA TODOS, acceso efectivo a la educación temprana, al sistema educativo de calidad, a los servicios de salud que garanticen el acceso a médicos, medicinas y equipamiento adecuado para todos sin importar su status laboral (estar o no afiliado al IMSS), aseguramiento ante eventos catastróficos y a una pensión digna.

Esto se logra con un sistema de protección social universal cuyas características han sido estudiadas y recomendadas a este gobierno pero que no han sido escuchadas. La política de AMLO va en sentido opuesto: el sistema educativo ha sido entregado a las cúpulas sindicales, se han reducido los recursos a la salud y no se ha propuesto ningún esquema que promueva la igualdad de oportunidades. Eliminar las estancias infantiles, entregando el dinero a los padres, tampoco es una alternativa para asegurar que todos los niños de cero a 5 años reciban una educación de calidad.

Para atacar la inseguridad era necesario reforzar las fuerzas policiacas civiles y mejorar la procuración de justicia y el sistema penitenciario. En su lugar, este gobierno ha militarizado el territorio nacional y la inseguridad y violencia no sólo no han disminuido sino que van a la alza. Así no, presidente López Obrador. Se sabe qué se debe hacer, pero no se ha hecho caso y prevalece la incompetencia. Ha desechado toda propuesta por venir de los “adversarios neoliberales”. El camino que ha seguido AMLO es sumamente peligroso al militarizar el país y otorgarles todo tipo de prebendas al ejército y marina con fines cuestionables.

El crecimiento económico ha sido nulo este año y promete ser muy bajo el año próximo. La inversión se estimula fundamentalmente con reglas claras y eficaces, adquisiciones y contrataciones a través de licitaciones abiertas y competitivas –en lugar de asignaciones directas–, y estabilidad macroeconómica e institucional. La receta, bien conocida, se ha seguido más bien en sentido opuesto: cancelación del NAIM, megaproyectos socialmente poco rentables (Refinería de Dos Bocas y Tren Maya), amenazas de cancelación de contratos millonarios (gasoductos), acecho a la independencia del poder judicial y a los contribuyentes cumplidos o no, amenazas innecesarias al patrimonio de las personas y empresas honestas, y un largo etcétera. Así no, señor presidente.

Y en medio de todo esto, el debilitamiento de los contrapesos democráticos es pretexto de corrupción (cuando en las propias filas y programas del gobierno hay una enorme sombra de lo mismo), intromisión evidente en el poder judicial, alimentación del clientelismo electoral y ataque a medios de comunicación y personas a través de amenazas y denostaciones sin fundamento.

Claro que hay alternativas, efectivas y probadas. El problema es que la 4T no está interesada en resolver los problemas. Está interesada en mantenerse en el poder absoluto, cueste lo que cueste.

 

 

Enrique Cárdenas Sánchez

Universidad Iberoamericana de Puebla

Puebla contra la Corrupción y la Impunidad

enrique.cardenas@iberopuebla.mx

@EcardenasPuebla

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