
Cuestiona Japón su política de no poseer armas nucleares
No poseer, no producir y no acoger armas nucleares. Este mantra fue indiscutible durante décadas en Japón. Pero justo cuando el país conmemora los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki en 1945, sus dirigentes empiezan a romper el tabú.
La Constitución japonesa renuncia a disponer de una fuerza militar ofensiva y los sucesivos gobiernos, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, respetaron este triple compromiso sobre el armamento nuclear.
Pero esa postura empieza a cuestionarse ante el progreso militar de países vecinos como China y las crecientes dudas sobre la fiabilidad de Estados Unidos como garante de la seguridad de Japón.
El jueves pasado, durante las conmemoraciones del bombardeo contra Hiroshima, la primera ministra Sanae Takaichi rechazó aclarar si prevé cambiar la política nuclear del país.
Su ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, pidió hace poco “una discusión sin tabúes”. Y un alto cargo de su administración defendió, en un encuentro cerrado con medios locales, que Japón debería tener armas nucleares.
“No puedo evitar pensar que quizá realmente quiera cambiar” el compromiso de Japón con la política antinuclear, declaró a la AFP Satoshi Tanaka, de 82 años, un activista que sobrevivió al ataque de Hiroshima de 1945.
El país conmemoró el jueves el 81.º aniversario del bombardeo de Hiroshima y el domingo hizo lo propio con el de Nagasaki.
Esos ataques estadounidenses de agosto de 1945 causaron más de 210 mil muertos, incluidos muchos que fallecieron posteriormente por la exposición a la radiación.
Sigue siendo la única ocasión en la que se utilizaron armas atómicas en una guerra y fue uno de los últimos acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial.






