Cuidar la vida, no hay otra prioridad

Una de las consecuencias de la pandemia por la que atravesamos es haber descubierto que toda propiedad es en algún sentido una ilusión y que el apegarnos a las cosas puede ser una forma de impedirnos disfrutar libremente de ellas. Un mayor grado de conciencia nos ha devuelto la capacidad infantil de apreciar nuevamente las cosas sencillas y entender que no necesitamos una gran riqueza y posesiones para vivir bien. Hoy se hace vigente aquella reflexión de Sócrates al encontrarse en un mercado curioseando en una tienda de joyería, quien al preguntarle el vendedor si le interesaba algo contestó: “no gracias, solo veía la cosas que no necesito para ser feliz”.

Indudablemente la situación económica es ya “otra pandemia” que estamos sufriendo. Un confinamiento de más de 90 días destroza cualquier mediana o pequeña economía, siendo la más vulnerable la de la clase media, carente de todo apoyo gubernamental, por no ser ni “fifís” ni “chairos”, sino la gente en la que todavía residen los valores y la congruencia.

Veo con mucha preocupación el desplome de nuestra economía nacional, el cierre de más de 400 mil empresas y la pérdida lamentable de un millón doscientos mil empleos. Y esto es solo lo oficial, lo documentado; la economía informal no está considerada oficialmente, pero es evidente su caída, basta con ver las calles fuera del primer cuadro de la ciudad y darnos cuenta de los negocios cerrados y de los anuncios de traspaso. Quienes tienen una pensión, por modesta que sea, son privilegiados, pero para quienes carecemos de ella esto empieza a ser una tragedia.

Por otra parte, los contagios están más fuerte que nunca en Puebla capital. El “semáforo” está en rojo y estamos en una situación más grave que Veracruz y la Ciudad de México, lo que quiere decir “quédate en casa” o bien guarda la “sana distancia”, pero… a la gente le urge volver a trabajar. Las principales plantas automotrices han empezado a laborar paulatinamente, obligando a sus trabajadores y empleados a salir y exponerse a todo. Viendo este comportamiento de las cifras y las mediciones epidemiológicas, considero que hubiese sido más congruente empezar la “cuarentena” en este tiempo, y no desde hace 90 días, por los desastrosos resultados de la economía.

¿Qué hacer? Desde luego no hay alternativa alguna, CUIDAR LA VIDA es lo primero e imperioso; la economía vendrá después, pero con salud. Pero si por necesidad tienes que salir a trabajar y ganarte el día a día extrema tus precauciones, usa cubrebocas y protégete ojos, nariz y boca; guarda la sana distancia (de dos metros por lo menos) y toma en cuenta que cualquier extraño puede ser un portador del virus. Llegó el momento en que cada uno de nosotros es el responsable de su vida y de la de los demás; ninguna autoridad, ningún empleador, ni siquiera tu propia familia podrá cuidarte, eres tú solamente, tu conciencia y responsabilidad, quien tendrá la palabra.

Que DIOS nos proteja a todos, responsables e ignorantes; y que nos dé la capacidad y la conciencia para fluir con esta adversidad y encontrar en ella las bendiciones que nos permitan salir adelante con gratitud y fortaleza. El jueves 9 de julio a las 7 de la noche, dentro de mi CONVERSACIÓN, los invito a unirnos por cuarta vez en Facebook Live, en mi página pública Jorge Jiménez Alonso, para lograr con “EL PODER DE LA INTENCIÓN” terminar con la pandemia en Puebla. Necesitamos el uno por ciento de la población total, y si somos aproximadamente 2 millones de habitantes en el municipio, se requieren por lo menos 20 mil personas para lograrlo. Hagamos el intento, todo es cuestión de FE.

Gracias Puebla. Escúchame mañana a las 9 hrs. en mi programa “CONVERSACIONES”, en ABC Radio, 12.80 de AM; y recuerda: “LO QUE CUESTA DINERO VALE POCO”.

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