El coronavirus nos pone a prueba

El coronavirus nos vino a apagar el ritmo de vida que llevábamos todos.

Ahora surge una pregunta:

¿Estamos preparados para encerrarnos en familia una cuarentena o un mes?

Cada quien tiene una respuesta.

Lo cierto es que en muchos hogares si trabajas comes. Si no trabajas, no comes.

¿Cómo sobrevivirán esas familias?

En otros el hombre o la jefa de la familia tiene que ir a cumplir con una jornada de trabajo, y la interrogante es ¿y los niños de vacaciones forzadas?

¿Qué harán?

¿Quién los cuidará?

¿Podrán seguir solos en su hogar sus tareas escolares?

La verdad es que en muchas familias comienza un gran problema.

¿Quiénes trabajarán en sus centros de empleo?

¿Quiénes podrán contar con el apoyo para llevarse el trabajo a su hogar?

Y ¿de dónde saldrán los salarios para que paguen a su personal las empresas? si está claro que dejarán de vender, de ofrecer sus servicios.

En Puebla como en otras partes del mundo la actividad productiva se frenará, con todo y que en algunas partes no se puede frenar la producción y la venta.

Quienes trabajan y quienes venden, ¿serán sometidos a un reajuste de horario?

En Europa y en Estados Unidos el comercio se ha visto obligado a trabajar con jornadas corridas en nuevos horarios. Los consumidores lo tienen claro y acuden a abastecerse sin compras de pánico, solo para el día o 3 días máximo.

¿Seguiremos ese patrón de conducta?

Los comerciantes ante el panorama ¿respetarán los precios? ¿Podrán resistirse a la tentación de aplicar unos pesos más, a encarecer?

Y sobre todo ¿todos los empleadores están dispuestos a mantener el número de empleados en la nómina?

Definitivamente el coronavirus nos mete en aprietos y nos conduce a una seria crisis de la que ya se escucha el grito ¡sálvese quien pueda!

Y la verdad es que habrá que cuidarse para no pasar a engrosar las listas y convertirse en estadística de esta pandemia.

La crisis económica que vendrá después de la pandemia, ya será otra historia, y nuevo reto.

Por lo pronto solo mis mejores deseos para que no nos pase lo que a la sociedad china que tras el confinamiento, hay filas en las oficinas de los juzgados civiles promoviendo el divorcio.

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