Manzanilla presenta Punto de Acuerdo para implementar política de condonación (Foto: Especial)

Fernando Manzanilla
05/13/2020 , 10:19 pm

El Presidente tiene razón: tener bienestar va más allá de lo material

En varias ocasiones el Presidente López Obrador ha cuestionado el uso de ciertas categorías para medir el progreso y la prosperidad del país. Por ejemplo, ha señalado que “no le importan mucho” los datos del Producto Interno Bruto porque hay bienestar en el país”. Hace unos días afirmó que, términos como crecimiento y bienestar material, están en desuso. Y que “hay que buscar nuevos conceptos. En vez de crecimiento, hablar de desarrollo. En vez de Producto Interno Bruto, hablar de bienestar. En vez de lo material, pensar en lo espiritual”.

Junto con esta reflexión, en su conferencia matutina del 11 de mayo, el Presidente se refirió a que su gobierno está aplicando un modelo económico alternativo. Y para ejemplificar, señaló que “ya hay un país en Europa que dice que va a cambiar los parámetros y que quiere hacer a un lado lo del famoso Producto Interno Bruto, el PIB, y que van a agregar al crecimiento económico, material: el bienestar, incluso la felicidad de la gente, del pueblo, en eso andamos nosotros, ese es nuestro modelo alternativo”, dijo.

Aunque no lo explicó con claridad ni abundó en el tema, el Presidente tiene razón. México y el mundo, necesitan un nuevo modelo económico no solo centrado en la satisfacción de necesidades materiales, sino orientado también al aspecto espiritual, es decir, a la satisfacción de otro tipo de necesidades de carácter subjetivo relativas a las emociones y sentimientos de las personas.

En el nuevo modelo económico, la idea de progreso y prosperidad no se puede entender sin el fin último, que es el bienestar y la felicidad. Por un lado, tenemos el bienestar objetivo, entendido como proceso permanente orientado a aminorar las diferencias económicas entre estratos sociales de ingreso. Por otro, tenemos el bienestar subjetivo, entendido como el término técnico a partir del cual se entiende el concepto de felicidad, relativo a las “evaluaciones positivas que las personas hacen de sus vidas en pensamientos y sentimientos” (Diener, Edward).

El bienestar subjetivo va más allá de la satisfacción de las necesidades materiales básicas. Una persona con mucho dinero puede sentirse insatisfecha con la vida, el trabajo o sus relaciones personales. De igual forma, es posible que una persona sin empleo, con bajos ingresos, con acceso limitado a una alimentación adecuada y servicios básicos de calidad, pueda sentirse feliz y satisfecha con su vida, su matrimonio, su familia, sus amigos y su salud.

Ciertamente, existe una relación entre bienestar objetivo y bienestar subjetivo. David Pilling, en su libro El Delirio del Crecimiento, establece que “sin duda existe una relación entre PIB y felicidad, porque parece bastante claro que los ciudadanos de los países más pobres lo tienen más difícil para ser felices, pero no es una correlación exacta y directa”.

De ahí que, como afirma Pilling, el PIB sea solo “una herramienta útil pero limitada” para medir el bienestar de una sociedad. Para ello se requiere ir más allá y evaluar el grado de bienestar subjetivo de la gente. Aquí la pregunta sería: ¿se puede realmente medir la felicidad? Afortunadamente sí. Es posible medir el bienestar subjetivo de manera rigurosa y confiable. Psicólogos y neuro científicos han desarrollado diversas herramientas para evaluar el bienestar multi-dimensional de los individuos.

Desde hace décadas varios países han propuesto medir la Felicidad Nacional Bruta. Gallup, la empresa especializada en estudios demoscópicos, incursionó en la medición de la felicidad en Estados Unidos. Desde 2007, la OCDE ha venido desarrollando nuevos indicadores de progreso social, entre ellos la felicidad. La Comisión de Comunidades Europeas publicó el estudio Más allá del PIB. Evaluación del progreso de un mundo cambiante, que analiza los factores que inciden en la felicidad. En el Reino Unido se aprobó desde hace una década, medir la felicidad de los británicos. Y, finalmente, en México, desde 2012, el INEGI realiza una encuesta sobre bienestar auto-reportado (BIARE) a nivel nacional.

En 2019, los resultados de INEGI muestran que, en una escala de 0 a 10, el promedio de satisfacción con la vida, reportado por la población mexicana adulta urbana, se situó en 8.4: un valor no sólo por encima del de enero de 2018 (8.2), sino hasta ahora el más alto de toda la serie de observaciones con las que se cuentan. Y según el Happy Planet Index, México es el segundo país más feliz del mundo. Y de acuerdo con el Ranking of Happiness 2017-2019, estamos entre los 25 países más felices de la Tierra.

¿Qué es lo que nos hace felices a los mexicanos? En la siguiente entrega hablaré sobre una de las primeras mediciones a nivel municipal de la felicidad en México, realizada por la Fundación Imagina México y de los indicadores a considerar.

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