
Escala violencia en Río de Janeiro; queman autobuses tras muerte de capo
Redacción Tribuna
Cuando la policía abatió a un capo de la droga en una favela de Río de Janeiro el mes pasado, hombres armados rodearon rápidamente un autobús, obligaron a los pasajeros a bajar y le prendieron fuego en plena avenida.
“Subieron a bordo, me dijeron que hiciera bajar a los pasajeros y le prendieron fuego. Todo sucedió muy rápido”, declaró Marcio Souza, conductor de 48 años, aún conmocionado por la experiencia. “Fue una sensación horrible que no le desearía a nadie”.
Escenas como esta son frecuentes en esta ciudad de casi siete millones de habitantes, uno de los destinos turísticos más visitados del mundo.
Los enfrentamientos entre la policía y los grupos criminales armados que dominan las extensas favelas de Río de Janeiro son constantes.
Como represalia, los delincuentes suelen apoderarse de autobuses para demostrar su poder y utilizarlos como barricadas, bloqueando el paso de patrullas y paralizando el tráfico durante horas. Esta situación afecta principalmente a los habitantes de zonas populares, quienes ya enfrentan largos traslados diarios.
En octubre, durante una de las operaciones policiales más violentas en Brasil, que dejó más de 120 muertos, se reportó el secuestro de más de 100 autobuses en distintos puntos de la ciudad.







