Enrique Montero Ponce
01/31/2017 , 5:30 am

ESQUINA… ¡BAJAN! | ¡Ay, Sr. Trump!

A bordo el camión, la gente se pregunta qué busca o qué quiere Donald Trump con sus desconcertantes poses y declaraciones apenas despunta cada nuevo día. Sus contradicciones se suceden cada hora. Su vocero informa que los presidentes de México y Estados Unidos platicaron una hora para limar asperezas y que su primera decisión fue que ninguno hable públicamente del muro.

Sin embargo, en su primera emisión radiofónica menciona el caso del muro. Su vocera comentó que Trump analiza tres posibilidades para sacar el dinero para la construcción del muro. Impuesto a las importaciones mexicanas, multar a los migrantes o que los narcos se pongan a mano con su cuerno .O sea que el gobierno sabe quiénes son los narcos.

Comenta que el muro impedirá la entrada de la droga al vecino país, que es, por cierto, el consumidor número uno. Los gobiernos de Estados Unidos se han hecho de la vista gorda con el ingreso de las drogas y nunca explicaron quiénes y cómo logran la venta con un ejército de agentes. No hay la menor duda de que la mafia está detrás del impresionante operativo. Los jefes tienen dinero e influencias para comprar autoridades.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. (Fotografía: Nicholas Kamm / AFP)

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. (Fotografía: Nicholas Kamm / AFP)

De modo que el señor Trump se hace tonto cuando repite la cantaleta de que los mexicanos somos los malos de la película, donde ellos son inocentes víctimas. El muro es tema central de la complicada posición de Donald, que añade el tratado de libre comercio, otro problema por resolver.

Los mexicanos somos fáciles presas del patrioterismo de quiénes atisban la oportunidad de envolverse en nuestra bandera, cantando el Himno Nacional y llamando a filas para una guerra. El domingo vi a técnicos y futbolistas luciendo el moño con los colores verde, blanco y rojo. Lo que debemos emprender es la gran lucha por el empleo, la producción de calidad, la búsqueda de otros mercados y el consumo interno.

Es grave enfrentar a un presidente como Trump, pero la gran solución está en nuestras manos. Pido esquina y con mi amigo camino en las veredas de un jardín, recordando que después de hoy tenemos un mañana tan prometedor como seamos capaces de crearlo.

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