Enrique Montero Ponce
01/05/2017 , 12:30 pm

ESQUINA… ¡BAJAN! | Le faltó madurez para asumir el cargo

Puebla, México.- El recordado e inolvidable Gastón García Cantú, escritor e historiador que jamás olvidó las invasiones de Estados Unidos, decía una frase que era una sentencia: “a la Presidencia de la República no se llega  a aprender”.

Añadía: “es la lección más costosa para el país”.

Los hechos le dan la razón.

Creo que a Enrique Peña Nieto le faltó madurez para asumir el cargo.

Soportó y aceptó imposiciones: la de Emilio Gamboa, líder del Senado y la Manlio Fabio Beltrones, en la Cámara de Diputados.

No me explico nombramientos en la PGR y en Educación, cuyos titulares fueron despedidos, uno por su fracaso en las investigaciones de los 43 normalistas desaparecidos y el otro porque no pudo con el paquete de la Reforma Educativa.

Recurrió al convencimiento para las reformas pero descuidó el método de aplicarlas.

Sus anuncios triunfalistas rodaron al fracaso.

Terminar con la costosa subvención de las gasolinas, comprándolas caro y vendiéndolas barato, exigía una solución inmediata.

¿Pero cómo lograrla sin provocar protestas masivas?

Solo había un camino: la verdad con argumentos, a cargo del secretario de Hacienda, del director de Pemex y del secretario de Economía, de cara al pueblo.

Con inocencia insultante filtraron la noticia a cuentagotas y estalló el descontento. La protesta se convirtió en abuso, con asalto a comercios, toma de casetas de peaje, embotellamientos, largas horas de espera, sin respeto a los ciudadanos.

En el ánimo de los mexicanos pesa la inesperada visita de Trump, su falta de respeto al país, la equivocación de Luis Videgaray al gestionar la frustrada visita. Su retorno fue con juegos de luces, pantallas gigantes, televisión y la presencia de los medios.

Tras un error siguieron otros.

Escribí un libro apenas tomó posesión Peña Nieto. ¿Y ahora qué, Enrique? fue el título. La pregunta la he repetido muchas veces. Cuando me lo  presentaron como candidato le dije al oído: “Libérate de los viejos del PRI”. Le entregué el libro con la esperanza que lo leyera. Seguramente no lo hizo.

Los hechos, los cambios en el gabinete me llevan a la frase de Gastón: “A la Presidencia no se llega a aprender”.

Esta lección ya nos costó mucho. Pido Esquina y camino por esas calles de Dios, pensando en el México que heredaremos a nuestros nietos y biznietos.

No es justo.

 

 

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