Enrique Montero Ponce
03/21/2017 , 5:30 am

ESQUINA… ¡BAJAN! | ¿Qué pasa en el PRD?

El gran problema del sistema político mexicano es que después de figuras de alto nivel que lo prestigiaron, cayó en manos de corruptos, ineptos, que hicieron un oficio de arremeter contra todo lo que pusiera en peligro su continuidad. El viacrucis que vive el PRD lo describe con honestidad su lideresa, Alejandra Barrales: — Sí, tenemos que reconocer que hay un problema. He dicho que el PRD reconozca en qué parte nos hemos equivocado, en el momento en que antepusimos nuestras luchas por espacios políticos. Por lo electoral, dejamos las causas de la gente y eso nos ha pasado factura.

Alejandra Barrales Magdaleno, presidenta nacional del PRD. (Fotografía: Especial)

Alejandra Barrales Magdaleno, presidenta nacional del PRD. (Fotografía: Especial)

Tiene razón Alejandra. El partido que fue la bandera que ondeaba con las siglas del PRD, que vigorizaron políticos como Cuauhtémoc Cárdenas o Porfirio Muñoz Ledo, y que produjo un líder de la estatura de Andrés Manuel López Obrador, se desmadejó y hoy es un pobre paria del destino. No me extraña que Morena vea crecer su poderío con el ingreso de cientos o miles de perredistas que prefieren cambiar de barco antes de que se hunda en el que viajan.

La desgracia del PRD es parecida a la del PRI, que perdió dos sexenios la Presidencia, la recuperó y no veo cómo y con quién pueda volver a ganarla. El PAN libra lucha interna. Su presidente, Anaya, quiere llegar a Los Pinos y Margarita Zavala, sin capacidad gubernamental y administrativa, abriga la esperanza de una sorpresa. Rafael Moreno Valle ni sufre ni se acongoja y ahí va, pian pianito, en gira en varios estados. Mal harán en menospreciarlo. Rafael recuerda que nunca ha perdido una lucha electoral y se le ve confiado y seguro.

Mi amigo pregunta: — ¿Y Morena y López Obrador? Puntea y aumenta su ventaja. Ahí está “El Peje” para el que quiera algo de él. Pido Esquina y descendemos para probar la primera mañana de primavera. Hasta ayer en la política cantaban a coro: frío… frío… pero desde hoy la palabra es caliente… caliente… caliente.

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