En el imperio Azteca, los carteros crearon el sistema de relevos, con el objetivo de hacer una entrega más rápida, eficiente y sobre todo mantener en óptimas condiciones de salud a los carteros. Estos se alojaban en torres que se colocaban cada 10 kilómetros, donde los carteros esperaban el relevo.

Desde entonces, comenzaron a transportar joyería, paquetes, alimentos y telas. Para la época colonial, el sistema fue aún más rápido con la inclusión del caballo, apoyando al trabajador postal de aquel entonces.