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Cedillo fue clara: detrás de los logros de los estudiantes ―campeonatos, hackathones, premios a tesis y reconocimientos en concursos nacionales e internacionales― está una planta docente que trabaja con convicción.
“El compromiso del profesorado es evidente. Siempre hay entusiasmo para organizar actividades que detonan el talento de los jóvenes”, dijo. En estos tiempos de transformaciones tecnológicas aceleradas, semejante actitud no es un detalle menor.
La Rectora también subrayó la importancia de la gestión institucional. La FCC, afirmó, no solo mantiene programas académicos vigentes; está pensando hacia dónde se moverá el desarrollo tecnológico en los próximos años. En otras palabras: no se está administrando el pasado, sino tratando de anticipar el futuro, algo que en México no siempre se hace.
Molina García, por su parte, adoptó un tono de reconocimiento colectivo. A mitad de su gestión, observó que la facultad no solo creció, sino que logró adaptarse a los cambios constantes del entorno digital. Buena prueba de ello es el incremento de matrícula en Ciudad Universitaria 2 (CU2) y el acompañamiento académico administrado casi quirúrgicamente para sostener ese crecimiento.
Los números del informe hablan por sí solos: 3,511 estudiantes atendidos; cursos y talleres para reforzar competencias; movilidad académica que permitió enviar cinco alumnos al extranjero y recibir a seis estudiantes peruanos; y una estructura interna de apoyo con 105 tutores que brindaron atención a 449 jóvenes. A eso se suman 458 becas entregadas, internas y externas, que ayudan a sostener trayectorias académicas que en muchos casos dependen de apoyos institucionales.
En el terreno de los resultados visibles —los que llenan currículums y distinguen a una facultad en el mapa nacional— Molina García fue enfática. La FCC participó y ganó en competencias como el Hackathon Banxico, el Premio a la Mejor Tesis de Posgrado, torneos de programación propios y concursos regionales. No es casualidad: la facultad cuenta con 135 docentes, de los cuales 32 pertenecen al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, 56 tienen perfil Prodep y 36 forman parte del padrón VIEP. Una estructura académica sólida genera, casi inevitablemente, buenos resultados.
Finalmente, se presentó la creación de la nueva Maestría en Ciencias y Tecnologías del Aprendizaje, el desarrollo de 35 proyectos VIEP y la ampliación de vínculos con empresas tecnológicas. Un paquete completo que confirma que la FCC no solo está creciendo: está construyendo un ecosistema.