Internacional

Ghana innova en la creacion de ataúdes personalizados

Redacción   FECHA:  3 septiembre, 2026

El músico ghanés Frederick Teiko Ofori pasó gran parte de su vida con una guitarra entre las manos, y cuando falleció en un accidente de tránsito su familia decidió que el instrumento debía acompañarlo en su viaje final. Por eso, su ataúd se construyó con la forma de una enorme guitarra.

El féretro llamó la atención en su funeral, el sábado en Adjen Kotoku Amoama, en las afueras de Acra.

Sin embargo, es algo normal en Ghana, especialmente entre las comunidades ga de los alrededores de la capital, los ataúdes “figurativos” o de “fantasía”, como se les conoce, ofrecen despedidas ingeniosas y a la vez íntimas.

Los pescadores son enterrados en enormes peces o canoas del tamaño de una persona, los agricultores en vainas de cacao, los conductores son sepultados en coches y las figuras religiosas en Biblias.

Ofori dejó una joven familia que incluía, además de su esposa, a un bebé nacido apenas una semana antes del funeral, y un legado musical abruptamente truncado.

Pero incluso en la muerte, la guitarra siguió siendo parte de su identidad.

El enorme instrumento de madera que llevaba su cuerpo fue hecho por Daniel Oblie Mensah, conocido por el alegre apodo de “Hello”, un veterano fabricante de ataúdes que lleva más de tres décadas convirtiendo las profesiones, pasiones y estatus de las personas en su última morada.

“Cada vez que alguien me encarga un ataúd relacionado con la profesión del difunto, me entusiasma”, contó Mensah, de 54 años, a la AFP durante una entrevista.

La tradición moderna de los ataúdes escultóricos surgió entre los artesanos ga de los alrededores de Acra a mediados del siglo XX, inspirada en parte en las elaboradas formas de los palanquines utilizados por los jefes locales.

Hoy en día, estos objetos ocupan un nicho inusual dentro del arte contemporáneo: desaparecen rápidamente bajo tierra a pesar de un trabajo artesanal minucioso y muy cuidado.

Algunos acaban expuestos en museos, sin embargo, como un ataúd en forma de guitarra del artista ghanés Paa Joeis, prestado al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.





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