¿Ilusión óptica, ciencia o mal augurio? Halo solar abarca el cielo en Puebla
En un periodo donde los sismos, incendios forestales y conflictos han estado más presentes, un halo alrededor del Sol ha generado un gran interés entre los internautas, no solo por su belleza visual sino también por lo que, coloquialmente suele representar: malos presagios.
☀️🌈 ¡Un halo solar sorprendió a Puebla!
Este jueves, un anillo luminoso alrededor del Sol pudo observarse en el cielo poblano. Se trata de un fenómeno óptico provocado por la luz al atravesar cristales de hielo en nubes altas.#Puebla #HaloSolar #FenómenoÓptico #CieloPoblano pic.twitter.com/4kOiOE8f44— Tribuna Noticias ⚽️ (@NoticiasTribuna) August 20, 2026
Diversas creencias asocian los halos alrededor del Sol con terremotos, cambios bruscos del clima u otros fenómenos naturales. Sin embargo, detrás de este llamativo círculo luminoso existe una explicación mucho más terrenal: se trata de un fenómeno óptico producido por la interacción de la luz solar con cristales de hielo presentes en nubes altas.
Más ciencia que misticismo
Un halo solar aparece principalmente cuando existen nubes cirriformes, ubicadas a gran altura en la atmósfera, cuyos diminutos cristales de hielo refractan y reflejan la luz del Sol. Dependiendo de la orientación y forma de estos cristales, la luz puede formar un anillo luminoso alrededor del astro.
Aunque en ocasiones se le ha relacionado popularmente con la llegada de lluvias, malos presagios sociales como conflictos bélicos, cambios en el clima o incluso movimientos telúricos, no existe evidencia científica que permita utilizar la aparición de un halo solar como indicador para predecir un sismo.
¿Un nuevo sismo en México?
La relación entre halos solares y sismos pertenece principalmente al terreno de las creencias y las coincidencias. Hasta ahora, la ciencia no ha establecido un mecanismo físico comprobado que permita que un halo alrededor del Sol anticipe un terremoto.
Los sismos se producen principalmente por la liberación repentina de energía acumulada en las fallas geológicas, mientras que los halos solares dependen de las condiciones ópticas y atmosféricas existentes a varios kilómetros de altura.
Así, la próxima vez que aparezca un enorme círculo alrededor del Sol, más que preocuparse por un posible terremoto, vale la pena disfrutar de uno de los efectos ópticos más interesantes producidos por la interacción entre la luz y la atmósfera.







