
Irán rompe tres décadas de represión contra las mujeres
Redacción
Tras 36 años en la cúspide del poder político y religioso en Irán, el Líder Supremo, Alí Jameneí, ha consolidado un sistema legal y social que organismos internacionales califican como un “apartheid de género”.
El Ayatolá #Jameneí líder supremo de #Irán por 36 años, impuso un régimen lleno de misoginia 👇🏽
📌 la policía de la moral para aprehender, golpear y latigar a mujeres que no llevaran bien puesto el hiyab.
📌 velo obligatorio en niñas a partir de los 9 años
📌 que las mujeres… pic.twitter.com/AisWbqvqru— Marisol Calva 💚 (@Marisol_Calva) February 28, 2026
Y es que bajo su mando, la República Islámica ha institucionalizado una serie de restricciones que despojan a las mujeres de su autonomía básica, convirtiendo la misoginia en política de Estado.
Del hiyab a la natalidad
El símbolo más visible de esta represión ha sido la Policía de la Moral. Este brazo armado del régimen tiene la facultad de detener, golpear y azotar a mujeres en la vía pública bajo el criterio arbitrario de “llevar mal puesto el hiyab”. Esta obligación no distingue edades, ya que las niñas son forzadas a cubrirse a partir de los 9 años.

Sin embargo, el control no se limita a la vestimenta. En un esfuerzo por aumentar la población, Jameneí impulsó leyes que limitan drásticamente el acceso a anticonceptivos y prohíben procedimientos médicos definitivos como las vasectomías y las ligaduras de trompas, vulnerando los derechos reproductivos y la salud de millones de mujeres.
La mujer como propiedad: Permisos y tutela
El marco legal iraní actual trata a la mujer como una eterna menor de edad. Entre las restricciones más severas se encuentran:
Dependencia laboral: Una mujer requiere un permiso expreso y por escrito de su marido para poder integrarse al mercado laboral.
Libertad de movimiento: Se prohíbe que mujeres y niñas viajen, incluso dentro del país o al extranjero, sin la compañía o autorización de un tutor varón (padre o esposo).
Matrimonios forzados: El régimen ha mostrado una alarmante tolerancia hacia las uniones concertadas, permitiendo incluso el matrimonio con menores de edad, lo que perpetúa ciclos de abuso y pobreza.
Una justicia desigual
En el ámbito judicial, la discriminación está codificada. En los tribunales islámicos, el testimonio de un hombre equivale legalmente al de dos mujeres, lo que dificulta enormemente que ellas obtengan justicia en casos de violencia doméstica o abuso.
Para aquellas que se atreven a alzar la voz, el castigo es severo. Irán es uno de los países que más utiliza la pena de muerte contra mujeres activistas y defensoras de derechos humanos, buscando silenciar cualquier intento de reforma o protesta social, como las ocurridas tras la muerte de Mahsa Amini en 2022.







