Jueza frena tala de árboles en campo de golf que Trump busca renovar
Una jueza federal ordenó suspender la tala de árboles en el campo de golf East Potomac, en Washington, después de que organizaciones ambientalistas denunciaran la eliminación de cientos de ejemplares como parte de un proyecto de renovación impulsado por el presidente estadounidense, Donald Trump.
La magistrada Ana Reyes emitió una resolución que ordena al Gobierno detener cualquier remoción de árboles en el campo de golf mientras el tribunal examina los argumentos de las partes. También convocó una audiencia de emergencia por videoconferencia para analizar, entre otros aspectos, la notificación tardía que las autoridades hicieron sobre sus planes de intervención.
Los ambientalistas sostienen que alrededor de 500 árboles fueron talados el sábado y alertaron que durante la semana estaba prevista la eliminación de cientos más. La orden judicial busca frenar temporalmente los trabajos mientras se revisan las objeciones presentadas.
La decisión representa un nuevo obstáculo legal para uno de los proyectos con los que Trump pretende transformar distintos espacios de la capital estadounidense.
Trump busca renovar el campo de golf
El mandatario, conocido por su afición al golf, considera que East Potomac necesita una renovación y ha sostenido que el lugar podría convertirse en una instalación capaz de albergar torneos de alto nivel.
Sin embargo, el proyecto ha generado críticas por el impacto ambiental de la tala y por la manera en que se comenzaron a ejecutar los trabajos. La disputa judicial se centra, entre otros puntos, en las condiciones bajo las cuales se autorizó la intervención y en si el Gobierno notificó adecuadamente sus intenciones.
La orden de la jueza no constituye una resolución definitiva sobre la legalidad de todo el proyecto, sino una suspensión de los trabajos de tala mientras se escuchan los argumentos correspondientes.
Las remodelaciones de Trump generan controversia
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump ha promovido distintas obras de construcción y renovación en Washington, con el argumento de recuperar espacios que considera deteriorados y dejar una marca duradera en la capital.
Entre los proyectos cuestionados se encuentran la construcción de un gran salón de baile en la Casa Blanca, que implicó la demolición de un ala de la residencia presidencial, y la renovación del Kennedy Center, institución cultural dedicada a las artes escénicas.
Sectores de la oposición demócrata han criticado algunas de estas intervenciones y cuestionado el uso de recursos públicos, mientras que Trump ha defendido sus proyectos como parte de su intención de modernizar y mejorar instalaciones federales.
En una entrevista publicada a principios de septiembre por New York Magazine, el presidente reconoció que sus obras buscan dejar una huella personal en la capital y sostuvo que probablemente nadie las realizaría después de su salida del cargo.
El caso de East Potomac se suma así a las controversias legales relacionadas con las remodelaciones promovidas por el mandatario. El desarrollo del proceso judicial determinará si los trabajos pueden reanudarse y bajo qué condiciones, mientras persisten las preocupaciones por la pérdida de árboles y el impacto ambiental de la intervención.








