La historia de los Reyes Magos, el viaje que sigue vivo cada 6 de enero
Redacción
Cada 6 de enero, la ilusión vuelve a tocar las puertas de millones de hogares con la llegada de los Reyes Magos. Melchor, Gaspar y Baltasar no solo traen regalos; también arrastran una historia milenaria que mezcla fe, tradición y simbolismo.
Su origen se remonta al Evangelio de San Mateo, donde se habla de unos “magos de Oriente” que siguieron una estrella hasta Belén para conocer al niño Jesús. No se especifica cuántos eran ni sus nombres, pero con el paso del tiempo la tradición cristiana estableció que eran tres, en referencia a los regalos que ofrecieron: oro, incienso y mirra.
Cada obsequio tenía un significado profundo. El oro reconocía a Jesús como rey; el incienso, como divinidad; y la mirra, como humano, anticipando su sufrimiento. Así, más allá del acto simbólico, los Reyes Magos representaron el reconocimiento universal de su nacimiento.
Fue varios siglos después cuando la tradición les dio nombre y rostro. Melchor, Gaspar y Baltasar pasaron a representar a distintas edades y regiones del mundo conocido, reforzando la idea de que el mensaje que seguían no distinguía fronteras, culturas ni colores de piel.
Con el tiempo, la historia cruzó continentes y se arraigó con fuerza en países de habla hispana. En México y otras naciones de América Latina, la llegada de los Reyes Magos se convirtió en una de las tradiciones más queridas, marcada por cartas, zapatos junto a la puerta y la emblemática Rosca de Reyes.
Hoy, más allá de la religión, los Reyes Magos simbolizan la esperanza, la generosidad y la capacidad de creer. Son un recordatorio de que incluso en un mundo acelerado, todavía hay espacio para la magia, la ilusión y los pequeños gestos que unen a las familias.
Porque aunque el tiempo pase, cada 6 de enero los Reyes Magos vuelven a llegar. Y con ellos, la posibilidad de seguir creyendo.







