La hora de la reinversión

Terrible para todos la falta de control de la pandemia, que lejos de revertir su tendencia, crece y multiplica necesidades y problemas.

Las cosas antes de esta no iban bien, pero hoy todo está peor.

Y su mayor factura es que en el confinamiento los diversos grupos de la sociedad se polarizan en torno a lo que se hace y se dice, cómo lo hacen y como lo dicen las autoridades.

Y es de que en el encierro, con el exceso de información por redes y en todos los medios electrónicos, “todos” se vuelven especialistas y tienen una opinión muy diferente.

Y de acuerdo a como le va a cada quien en la crisis sanitaria, tiene mucho que decir, sobre todo cuando el estómago está vacío, y las deudas se acumulan por la falta o baja de ingresos.

Con este saldo resulta cuesta arriba convencer a la gente para que sume cuando es víctima de la incertidumbre, la desesperación, la inestabilidad, la inseguridad y se ubica en un escenario de caos.

Sobre todo, cuando siente que “todos” le han fallado, las autoridades, la suerte, la salud, el empleo, y en algunos casos hasta la familia.

Pareciera que el mundo y como se dice “los astros” se desalinearon para darle en la torre en sus ilusiones, sus metas, sus planes, su sentir, su frustración.

¡Cuántas experiencias nos deja el coronavirus! y la pandemia en global.

Ante esto cabe una pregunta ¿podremos reinventarnos de acuerdo a los lineamientos de la forma en la que ahora tenemos que vivir, convivir, trabajar crecer, amar, aprender, enfermar y morir.

No todos estaremos presentes, no todos tendremos la oportunidad de experimentarlo, pero en lo que nos toca y queda, hay que renovarnos a partir de la disposición personal y conscientes de que lo que no hagamos en lo individual, nadie podrá hacerlo por mí.

Lección de vida, lección del COVID-19.

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