La pesadilla de primavera a otoño

Y llegó el otoño y nos sorprendió con el nerviosismo que dan 6 meses, 180 días de inactividad con sus consecuentes penurias, y saturados de noticias que dan cuenta de los estragos que ha causado el maldito bicho, que en México, ya se llevó a casi 74 mil mexicanos, dejando un catastrófico saldo en todos los órdenes.

Pero como dijera el legendario conductor de la televisión Raúl Velazco, ¡¡¡aún hay más!!!

Según los científicos quienes lograron reponerse del coronavirus, no las tienen todas consigo, pasados los primeros 3 meses los estragos del bicho comienzan a aflorar con daños en órganos vitales, sobre todo en pulmones y corazón. De paso enfrentan un problema de pérdida de cabello que a cualquiera pone en jaque con la autoestima por los suelos.

Los científicos insisten en que quienes la brincaron, no deben estar tan seguros porque las lesione en corazón y pulmón son de alto riesgo, de tal forma que si se repusieron del contagio, su vida está marcada.

Con estas noticias hay que lidiar en primera y en tercera persona, y sobre todo la recomendación es de no bajar la guardia, tanto las personas que no se han infectado, como las que ya lo superaron porque además la amenaza del rebrote es latente.

De tal suerte que un día apareció el microscópico virus y comenzó a hablarse de la leyenda de que llegaba al mundo para acabar con la humanidad, y conforme pasan los meses, esta leyenda cobra vigencia.

Conforme se van alargando las etapas del control y salida, millones en el mundo viven en la incertidumbre, por la que también pagan una altísima factura con daños físicos y mentales como el insomnio que se hace presente en infinidad de habitaciones cada noche.

Los daños no espetan edades, lo mismo dañan a los más grandes que a los  más pequeños que solo escuchan hablar de problemas y crisis, y viven arrestados sin posibilidades de convivir con gente de su edad, y para el juego sortean serios problemas porque este debe ser dentro de las 4 paredes de su vivienda, pequeña o grande.

En fin, el encierro que comenzó con la llegada de la primavera, se extendió con el verano, hoy continúa en el otoño y se recomienda paciencia para no pasar a formar parte de las estadísticas con las que se agota este fatídico 2020.

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