Lento pero seguro

Qué bueno que el gobernador de Puebla decide no modificar las reglas de la contención sanitaria, pese a que el gobierno federal declaró al estado de Puebla en semáforo amarillo.

Se trata de una medida muy bien pensada para prevenir el rebrote del COVID-19 que pone en juego la vida de muchas personas.

La desregulación en Puebla ha sido prudente, con responsabilidad por parte de las autoridades, pese a lo cual persisten actitudes de rebeldía e irresponsabilidad entre algunos poblanos que aceptan la presencia y agresividad del virus hasta que experimentan los estragos de la enfermedad en alguien muy cercano.

Con prudencia “los poblanos podremos cargar a los peregrinos” como reza la filosofía popular, para lo cual se insiste en no bajar la guardia con las recomendaciones que se repiten hasta el cansancio: lavarse las manos, usar gel y cubre bocas, mantener sana distancia y preferentemente quedarse en casa.

Quienes han cumplido al pié de la letra las recomendaciones, han mantenido el papel de observadores y solo han visto pasar la enfermedad y enterarse por todos los medios de los alcances de esta pandemia que ha puesto de cabeza al mundo.

El gobernador Luis Miguel Barbosa lucha por distintos flancos para que en Puebla la tendencia del contagio de la enfermedad siga a la baja. Por eso se mantienen las clases a distancia con todo y las malas experiencias que se acumulan entre estudiantes que no tienen la oportunidad de disfrutar de una computadora y de internet en casa, y de los niños hiperactivos y de atención dispersa que la pasan mal y frustran el esfuerzo de los maestros.

El regreso escalonado a la normalidad ha sido muy bien planeado, pese a las presiones y el costo que ha tenido en la vida económica, con el sacrificio de miles de puestos laborales, que es un hecho que se irán recuperando los próximos meses.

Puebla en un estudio nacional se coloca a la cabeza como el estado con el mayor uso de cubrebocas, lo cual se refleja en la tendencia a la baja de la enfermedad.

Ya era hora de que nos distinguiéramos por algo bueno.

Ahora a seguir obedeciendo las recomendaciones para tener la fortuna de “cargar a los peregrinos”.

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