Internacional

León XIV: Homenaje al papa Francisco; duelo, guerra y el recordatorio de que todo es un viaje

31 diciembre, 2025 5:11 pm

Redacción

En el Vaticano, donde los rituales son milenarios y el tiempo se mide distinto, el cierre de 2025 tuvo el tono de una radiografía global: luces espirituales, heridas humanas y un llamado político que incomoda a los que detestan el diálogo. Durante su última audiencia del año, el Papa León XIV lamentó ante miles de fieles la devastación que la guerra sigue dejando en el mundo y evocó con nostalgia a Francisco, su antecesor, fallecido el 21 de abril. No fue un discurso festivo ni complaciente: fue un balance con filo pastoral.

León XIV inició reconociendo la fuerza simbólica del Año Santo, que movilizó peregrinaciones masivas a la tumba de Pedro. Pero el optimismo inicial cedió rápido ante la realidad: un planeta que no ha logrado callar el “estruendo de las armas”. Su mensaje apuntó a una idea central: la fe no es evasión, sino contexto para procesar el dolor. “Poner todo frente al Señor” no fue una frase piadosa; fue un intento por reubicar el sentido de comunidad frente a la fragmentación bélica.

La Navidad reforzó esa línea. En su primera bendición urbi et orbi, el Papa pidió a Rusia y Ucrania tener el “valor” de negociar el fin de un conflicto que ya parece eternizarse. Habló de poblaciones indefensas, de carne frágil, de escombros y de heridas abiertas. No hay narrativa más contraria al autoritarismo que esta: admitir la vulnerabilidad de los civiles es cuestionar a quienes romantizan la guerra como extensión de la política.

También miró a Gaza. Denunció el abandono climático de miles de refugiados expuestos al frío y la lluvia, recordando que la crisis humanitaria no se suspende por calendario litúrgico. Y extendió el mensaje a América Latina, donde la polarización política amenaza tanto como las bombas: diálogo sí, exclusión ideológica no. El Papa cerró con una metáfora potente: la vida como viaje hacia una meta que no pertenece a ningún caudillo ni frontera.

Si la política es poder, la fe es perspectiva. Y la perspectiva, hoy, es clara: sin negociación no hay paz, sin empatía no hay comunidad y sin diálogo no hay futuro. Aunque a algunos les moleste, ahí empieza todo.





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