
Lindsay Clancy: la psicosis posparto y la crisis de salud en EE.UU.
El juicio contra Lindsay Clancy, acusada de matar a sus tres hijos en Massachusetts en 2023, ha puesto atención sobre la psicosis posparto, una emergencia psiquiátrica que puede provocar alucinaciones, delirios, cambios extremos de ánimo e insomnio. Clancy reconoce las muertes, pero se declaró inocente y su defensa sostiene que padecía este trastorno.
Over 25,000 Lindsay Clancy fans have now raised over $835,000 after she admitted to murdering her three young children.
The GoFundMe account has been flooded with positive messages from her female supporters who are convinced she is the victim.
Mass psychosis. pic.twitter.com/YJfSEv8Kxq
— Collin Rugg (@CollinRugg) August 17, 2026
Durante las audiencias, familiares y especialistas describieron cambios en su conducta después del nacimiento de su tercer hijo. Un psicólogo forense declaró que la mujer no comprendía la ilegalidad de sus actos. La fiscalía sostiene que actuó de manera intencional. Cora, Dawson y Callan, de cinco años, tres años y ocho meses, murieron en enero de 2023.
Expertas consultadas por la BBC explicaron que la enfermedad puede aparecer rápidamente y que una persona puede parecer estable antes de perder contacto con la realidad. Los factores asociados incluyen alteraciones hormonales, estrés y antecedentes psiquiátricos.
🇺🇸 | Una multitud de mujeres vestidas de rosa, algunas incluso con bebés, apoyan a Lindsay Clancy fuera del tribunal donde está siendo juzgada. Se trata de una madre de Massachusetts que asesinó a sus tres hijos, Cora, de cinco años; Dawson, de tres; y Callan, de ocho meses. Los…
— ʜᴇʀQʟᴇs (@herqles_es) August 20, 2026
Especialistas también reclaman que la psicosis posparto sea reconocida formalmente en el DSM-5, manual de referencia de la psiquiatría estadounidense. Su inclusión facilitaría la investigación, capacitación médica, atención clínica y cobertura de seguros.
El tratamiento puede incluir litio, antipsicóticos, terapia electroconvulsiva y hospitalización. Las investigaciones citadas estiman que entre 1% y 4% de las mujeres con esta enfermedad pueden lastimar o matar a sus hijos.







