Listos para regresar

Con la luz verde que tuvo que dar el gobernador de Puebla Luis Miguel Barbosa para regresar a la normalidad, en plena luz roja del semáforo sanitario, sólo queda exclamar ¡que Dios y las bendiciones maternas nos protejan!

Y es que muchas personas que se han contagiado del COVID-19, no terminan de preguntarse en qué momento se contagiaron si siguen todas las recomendaciones de usar cubrebocas, guantes, gel antibacterial, sana distancia cuando salen y se mantienen al máximo encerrados en casa.

¿Por dónde los invadió el microbio del demonio?

Es una pregunta sin respuesta.

Las medidas establecidas en el protocolo de seguirlas al pie de la letra permitirán que no haya más contagios, pero lamentablemente hay personas que no colaboran y en una actitud hasta retadora desafían al contagio.

Ya para que referirse a la actitud terca del presidente AMLO de negarse a usar el cubrebocas, actitud que ha dado la pauta para que miles lo secunden y más tarde han enfrentado problemas de salud y hasta pérdidas, no por el hecho de no usarlo, sino que sin protección tratan de hacer una vida normal, conviven, comparten cuerpo a cuerpo transmitiéndose el contagio.

Hoy de regreso a la “normalidad escalonada” solo nos resta encenderle un sirio al patrono de Puebla, el Señor de las Maravillas, para no vivir lo que ya viven algunas capitales europeas, por ejemplo, que después de regresar a la normalidad se multiplicaron los contagios y hubo la necesidad de regresar al confinamiento incluso con medidas más severas para respetar el encierro.

Ojalá que los poblanos demos muestra de madures, civilidad y responsabilidad para no retroceder porque se aceleraría el caos económico que ya vivimos y que ha costado el cierre de muchos centros de trabajo en forma definitiva con el consecuente sacrificio de miles de empleos.

 

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