
El expresidente Andrés Manuel López Obrador reapareció este domingo con una transmisión desde su rancho en Palenque, donde insistió en que su retirada de la vida pública es total. “No es una simulación, estoy jubilado”, dijo con su estilo directo, mientras presumía que su vida actual transcurre entre la reflexión y la escritura de su libro Grandeza. Aseguró que dejó atrás cinco décadas de actividad política ininterrumpida y que, por ahora, la teoría sustituye a la práctica.

En un tono pausado —aunque firme— López Obrador negó cualquier influencia en el gobierno de Claudia Sheinbaum, de quien habló como “una mujer excepcional”. Para evitar lecturas maliciosas, recalcó que no piensa “hacerle sombra” y pidió unidad dentro de su movimiento. Según él, la presidenta conduce bien y merece respaldo absoluto.
Eso sí, también marcó los escenarios en los que rompería su retiro: amenazas a la democracia, intentos de golpe de Estado o agresiones contra la soberanía nacional. En esos casos, afirmó, volvería a las calles.
El exmandatario defendió sus resultados en materia social y anunció que el próximo año publicará otro libro, Gloria. Aseguró que no regresará a los actos públicos, aunque no pierde la oportunidad de reivindicar el legado cultural de México, al que considera la base de su “humanismo mexicano”.







