Memoria a las mujeres de consuelo: víctimas de abuso durante la guerra
Año con año, Corea del Sur conmemora a las mujeres y niñas sometidas a esclavitud sexual por el Ejército Imperial Japonés; acontecimiento registrado por el testimonio de Kim Hak-sun en 1991 y que, de forma inmediata marcó un punto de inflexión para visibilizar uno de los acontecimientos más desgarradores del país.
Esta fecha tiene un significado especial porque Kim Hak-sun, una de las sobrevivientes, hizo público su testimonio y habló por primera vez de manera abierta sobre la violencia sexual que sufrió bajo el sistema conocido como de “mujeres de consuelo”.
El término “mujeres de consuelo” es un eufemismo utilizado históricamente para referirse a las mujeres sometidas a explotación sexual en instalaciones establecidas para las tropas japonesas durante la Segunda Guerra Mundial (1945). Investigaciones históricas han estimado que hasta 200 mil mujeres, principalmente coreanas, pero también procedentes de China, Filipinas y otros territorios ocupados por Japón que fueron sometidas a este sistema.
La fractura que eliminó el silencio
Aunque las sobrevivientes habían denunciado los hechos con anterioridad, el testimonio de Kim Hak-sun adquirió especial relevancia al contribuir a que otras mujeres contaran sus experiencias y exigieran reconocimiento, reparación y justicia.
Aunque este proceso de reconocimiento honorario empezó en la década de los 90, desde 2018 se realizan ceremonias nacionales para recordar a las víctimas y preservar sus testimonios. Paralelamente, también se reconoce el Día de la Liberación de Corea, fecha que le dio fin de la ocupación colonial japonesa.
Más de tres décadas después del testimonio de Kim Hak-sun, la fecha continúa siendo utilizada para recordar que la violencia sexual durante los conflictos armados no desaparece con el fin de las guerras y que la recuperación de la memoria de las víctimas constituye también una forma de exigir justicia y prevenir que estos hechos vuelvan a repetirse.







