
NASA invita a civiles a participar simbólicamente en Artemis II
Redacción
La exploración espacial ha sido, desde siempre, una combinación de ciencia dura y narrativa colectiva. La NASA parece haber entendido que, en pleno 2026, el interés público también se construye con gestos simbólicos. De cara a la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de medio siglo, la agencia espacial estadounidense lanzó una convocatoria para que cualquier persona pueda enviar su nombre a viajar en la nave Orión.
La iniciativa es sencilla pero poderosa: los nombres registrados por el público serán almacenados en una memoria digital que viajará a bordo de la nave durante su recorrido lunar. No se trata de un acto técnico, sino de uno político y cultural: involucrar a la ciudadanía en un proyecto que, históricamente, ha sido patrimonio exclusivo de astronautas y científicos.
Artemis II tiene un objetivo claro y limitado. Cuatro astronautas realizarán un sobrevuelo de la Luna y regresarán a la Tierra como parte de una misión de prueba. El propósito central es evaluar los sistemas de soporte vital y navegación de Orión en condiciones reales, un paso indispensable antes de misiones más ambiciosas, incluida la exploración tripulada de Marte.
Como incentivo adicional, la NASA ofrece una tarjeta de embarque digital personalizada, un recuerdo que refuerza la idea de pertenencia. En tiempos donde la ciencia compite con la desinformación, este tipo de gestos buscan algo más profundo: recordar que el futuro del espacio también necesita del respaldo social.







