(Foto: Cristian Hernandez / AFP)

AFP
12/30/2020 , 12:15 am

Peligros, alegrías y tristezas de los ‘balseros’ venezolanos

Wallerfield, Trinidad y Tobago.- La pobreza persiguió a Norbelys hasta Trinidad y Tobago, un país al que migró hace dos años desde Venezuela en un bote que estuvo a punto de zozobrar. Tiene un consuelo: a sus tres hijos no les falta un plato de comida.

Leer también: Desobedecen ambulantes decreto emitido por el Gobierno del Estado

Mis hijos por lo menos ahorita tienen un par de cholas, tienen su ropa, tienen su comida a la hora”, cuenta a la AFP Norbelys Rodríguez en su nuevo hogar, una pequeña vivienda rural en Wallerfield, a unos 40 minutos de Puerto España en automóvil.

Sin embargo, por falta de recursos, los niños no están estudiando. Trabajos ocasionales como albañil de su esposo, Johan, sostienen a la familia.

El temor a naufragar o caer en las manos de mafias de tráfico humano no frena a venezolanos de remotas zonas pobres que, huyendo de la crisis económica de su país, hacen en lanchas pesqueras una peligrosa travesía marítima que deja más de un centenar de muertos y desaparecidos desde 2018.

Leer también: Logra FGE la vinculación a proceso de dos presuntos asaltantes

Norbelys se salvó, pero esta mujer de origen indígena y sus niños pudieron correr una suerte similar a la de los ocupantes de una embarcación que zarpó el pasado 6 de diciembre desde Güiria (estado Sucre, noreste de Venezuela) y que se hundió en vía a Trinidad y Tobago con saldo de al menos 29 fallecidos.

La lancha en la que navegaba en la noche, relata, chocó contra un enorme tronco flotante que casi la vuelca: “Estaba todo oscuro (…). Yo solamente me aferraba a mis hijos”.

Uno de los dos motores del barco se dañó, pero “Dios tomó el control”, dice con fe.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *