Verónica Aburto
04/13/2017 , 5:31 pm

Portales de cucharilla, una cuestión de fe

Atempan, Puebla.- Al iniciar la Semana Mayor de los católicos, el Domingo de Ramos, es el momento en que cientos de artesanos de diferentes localidades llegan a las puertas de los templos para vender palmas y arreglos con los que se recuerda la llegada de Cristo a Jerusalén, poco antes de su pasión y muerte.

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Aunque pareciera algo muy común, en algunas comunidades el adquirir el material para adornar la entrada de los templos y repartir entre los fieles las palmas para Domingo de Ramos, requiere todo un proceso inmerso en tradiciones y costumbres bien arraigadas.

Tal es el caso del municipio de Atempan, enclavado en la Sierra Norte poblana en donde con un mes de anticipación, los mayordomos, sus esposas y el resto de su estructura buscan los lugares en donde se puede cortar la palma, como comenta Raymundo Gaspar Serrano, presidente de El Calvario:

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Son las cinco de la mañana, al menos 20 integrantes del comité organizador se reúnen en las afueras del templo, después de un reconfortante café y pan elaborado en horno de leña, se disponen a viajar cerca de dos horas para llegar al punto de corte, del que espera obtener “cuatro brazadas” del material:

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Aunque generalmente sólo se desprenden algunas “agujas” de las palmas seleccionadas, en esta ocasión el dueño pidió ayudarlo para cortarlas completas, lo que significó un mayor esfuerzo para los colectores.

Aun cuando la actividad primordial en el municipio es la agricultura, existe una gran cantidad de personas que se dedican a la elaboración de tejidos de palma, pero sólo para la temporada de Semana Santa.

Algo que llama la atención es el trabajo que de manera magistral realizan con la “cucharilla” o flor de chimal, producto que no se cultiva en la zona, sino más bien en la Sierra Mixteca poblana:

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Lo que ha dado renombre a los artesanos de la región es el trabajo que desde hace más de tres lustros lleva a cabo Simón Noriega, el maestro que junto con 11 ayudantes elabora el retablo que enmarca la procesión de Viernes Santo en la capital poblana.

Para esta se requieren al menos 70 cabezas de chimal, además de bejuco para la estructura; el presidente municipal Mario Herrera Oropeza, comentó al respecto:

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Aunque la elaboración de los retablos puede costar hasta 11 mil pesos, quienes los elaboran no necesariamente se dedican a ello, esto se trata más bien de un asunto de fe en el que intervienen por puro gusto.

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En el municipio de Atempan son al menos 50 arcos los que se construyen para esta fecha, cada uno en promedio con 705 cabezas de flor de chimal. Si no tiene oportunidad de apreciar estas obras de arte en su lugar de origen, fíjese muy bien en la Puerta del Perdón de la catedral en la ciudad de Puebla y se dará cuenta del arte que las manos poblanas plasman en estas obras.

1 comment

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  1. Excelente persona Don Raymundo, perosonas que en la vida conoces muy pocas, muy dado a la gente. Mis respeto para este gran hombre

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