Foto: Agencia Enfoque


11/19/2020 , 3:06 pm

Productores de dólares

38 millones de mexicanos que dejaron de producir sus tierras le echaron ganas y coraje, y con todas las necesidades familiares sobre sus espaldas un día decidieron jugársela en busca de una oportunidad laboral al otro lado del río Bravo.

La decisión no fue fácil.

Convencer a la familia menos, abundaron las lágrimas.

Quienes así lo decidieron se fueron convencidos de que la hazaña no iba a ser fácil. Se tenían que intercalar con gente que vive de otra forma, entre güeros y afroamericanos, con otro tipo de comida, con un idioma totalmente ajeno al suyo. Pero con todo, le echaron ganas y mucho coraje para irse a ese mundo ajeno y distante.

Dejaron de trabajar y producir sus tierras, y pasaron a convertirse en productores de dólares, producto de un arduo trabajo, lo mismo en servicios de limpieza, que de mozos y de trabajadores del campo.

Lo importante de ellos, ya lo dijo sin ningún recato el presidente AMLO, “sostienen la economía con los dólares que nos envían”.

De éstos 38 millones de mexicanos al menos la mitad, más de 15 millones, mensualmente acuden a los mostradores de Coppel para enviar sus dolaritos a su familia, a sus comunidades de origen.

Esos 15 millones de enviadores de divisas hoy se convirtieron en un objetivo de Coppel que tiene lista la venta de un seguro para los gastos a los que se enfrentan los paisanos cuando mueren en suelo norteamericano.

Este seguro no será gravoso, Coppel lo ofrecerá con la autorización de las respectivas autoridades, a un costo de 10 dólares, un poco más de 200 pesos mexicanos.

Este surge tras las experiencias vividas por los migrantes durante la pandemia, cuando murieron más de 400, de los cuales unos pudieron ser incinerados y con el apoyo del gobierno federal las urnas con sus cenizas fueron repatriadas y entregadas a sus familiares para que reposen en sus lugares de origen.

Los menos con familia instalada allá fueron sepultados.

Pero otros más, al carecer de recursos, sus restos fueron enviados a las fosas comunes de varias ciudades de la Unión Americana.

Y solo en 4 casos sus familiares tuvieron la capacidad económica para cubrir los gastos de su mortaja y ser enviados completos de regreso a sus lugares de origen. Este servicio, dependiendo la ciudad norteamericana, tiene un costo de entre 8 mil y 10 mil dólares.

La experiencia y la necesidad enfrentados en esta pandemia, Coppel la detectó y diseñó un seguro para respaldar los gastos de incineración y repatriación de los restos de los paisanos que fallezcan en el futuro.

Se trata “de un servicio”, no de un negocio con los productores de la tierra, hoy convertidos para el gobierno mexicano en “productores de dólares”. Y gracias a esta cobertura no gravosa, los paisanos podrán regresar a reposar para la eternidad en sus lugares de origen, me explica Ricardo Andrade, presidente de la Fundación Pies Secos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *