(Foto: Agencia Enfoque)

Tribuna Noticias
07/29/2020 , 10:13 pm

¿Qué es la idealización?

La idealización es un proceso psíquico en virtud del cual se llevan a la perfección las cualidades y el valor del objeto. Según un autor, el objeto es tratado como el propio “Yo” del sujeto y que en el enamoramiento pasa al objeto una parte considerable de libido narcisista. En otras palabras, visualizamos a la otra persona con características que nosotros mismos le dotamos, las cuales al no ser cumplidas nos terminan decepcionando.

Esto se traslada a la infancia donde se logra la identidad, el autoconcepto, los modelos de amor, las maneras y roles de ser mujer y hombre. Así como conocemos lo social mediante nuestros padres para así enfrentarnos a un modelo en donde existe el amor incondicional, los deseos de exclusividad y pertenencia que anhelamos que ellos nos lo puedan brindar.

Cuando estos conflictos y anhelos infantiles no se resuelven de una manera adecuada, vamos por la vida buscando parejas que nos proporcionen y resuelvan estas carencias más íntimas y que a veces no hacemos conscientes.

Es así como algunas personas van por la vida esperando que otras personas por ejemplo, su pareja, adivine sus necesidades con ciertas actitudes como llorar o enojarse, tratando de que la otra persona responda a las demandas como lo haría una madre o un padre, cuando esto no se logra la persona comienza a sentirse desamparada y es así, como se inicia un conflicto psicológico y emocional interno.

Si ambas personas no han trabajado en sus anhelos infantiles no resueltos, la relación puede volverse manipuladora, chantajista y controladora.

Para poder evitar idealizar a una persona, es necesario conocer las deficiencias que tuvimos desde pequeños y cómo era la relación con nuestros padres o cuidadores. También cuáles de esas deficiencias aún siguen latentes y, en segundo lugar, hay que saber que cada uno da lo que puede y lo que tiene desde su cognición y su forma de vida.

Aceptar la diferencia del “otro”, en donde cada ser es autónomo e independiente y nadie es culpable de lo que haya vivido en su infancia donde dependemos en su mayoría de un adulto que nos guía hacia el camino correcto.

El diálogo es una clave de suma importancia para poder establecer acuerdos y “contratos tácitos” donde la pareja establezca de una forma madura qué pueden cambiar y qué no, esto evitará la idealización que en exceso, puede provocar un vacío emocional grande.

 

Con información de María Fernanda Méndez Agís.

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