Internacional

Reino Unido señala a Irán por incidente en base militar y anuncia nuevas sanciones

Redacción  FECHA:  12 octubre, 2026

El Gobierno británico acusó a los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán de estar detrás del incidente registrado el pasado 27 de septiembre cerca de la base aérea de Fairford, instalación utilizada por fuerzas estadounidenses, y anunció nuevas sanciones contra dos ciudadanos iraníes por presuntas actividades hostiles en el extranjero.

Andy Burnham, primer ministro británico, indicó que el incidente fue coordinado desde Irán y que habría sido dirigido por los Guardianes de la Revolución, cuerpo militar e ideológico vinculado al régimen iraní. Sin embargo, las autoridades no han presentado públicamente pruebas concluyentes que permitan establecer la responsabilidad de Teherán.

El incidente ocurrió cuando la policía recibió un aviso sobre la presencia de tres vehículos sospechosos en las inmediaciones de la base aérea de Fairford, ubicada en el suroeste de Inglaterra. Las autoridades establecieron un perímetro de seguridad y evacuaron decenas de viviendas cercanas ante la posibilidad de una amenaza.

Durante la inspección, los agentes no encontraron artefactos explosivos, aunque reportaron la presencia de grandes cantidades de gasolina en los vehículos. Siete hombres fueron detenidos: seis británicos y uno con nacionalidad británica e iraní. Todos quedaron en libertad bajo fianza sin que se les imputaran cargos.

Tras lo ocurrido, Estados Unidos anunció la retirada de los bombarderos que tenía estacionados en la base. Londres ha señalado que la instalación se utiliza para operaciones defensivas relacionadas con la guerra contra Irán.

Londres endurece su postura frente a Teherán

Como respuesta, el Gobierno británico anunció nuevas sanciones contra Ruhollah Bazghandi, identificado como jefe de operaciones de contraespionaje de los Guardianes de la Revolución, y Shahram Ali Reza Tamarzadeh Jakki, señalado por Londres como intermediario de una red delictiva presuntamente vinculada con actividades hostiles.

Las medidas contemplan la congelación de sus activos en territorio británico y la prohibición de entrada al Reino Unido. Además, el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que convocaría al embajador iraní en Londres para abordar las acusaciones.

La reacción británica se produjo en coordinación con Estados Unidos y otros aliados, entre ellos Australia, Canadá, Francia y Alemania. En una declaración conjunta difundida por el Departamento de Estado estadounidense, los gobiernos advirtieron que no aceptarían intentos de intimidación, amenazas o ataques contra personas en sus territorios, ya fueran ejecutados directamente o mediante intermediarios.

Irán rechaza las acusaciones

El Gobierno iraní negó cualquier participación en el incidente. De acuerdo con la agencia oficial IRNA, el embajador de Irán en Londres, Ali Moussavi, rechazó las acusaciones y pidió al Gobierno británico que presente las pruebas que respalden sus señalamientos.

El caso se desarrolla en un contexto de elevada tensión militar y diplomática entre Irán, Estados Unidos y sus aliados. La utilización de instalaciones británicas por parte del ejército estadounidense y las recientes operaciones militares han convertido la seguridad de las bases en un asunto de especial relevancia.

Por ahora, el incidente de Fairford continúa bajo investigación y la responsabilidad de los detenidos no ha sido establecida judicialmente. Las acusaciones contra Teherán representan, por tanto, la posición del Gobierno británico y no una conclusión judicial sobre lo ocurrido.





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