Revelan nexos entre nieto de Raúl Castro y la mafia cubana en México
México.- Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro y figura clave en el diálogo político entre La Habana y Washington, enfrenta graves señalamientos por presuntos vínculos con una red transnacional de tráfico de personas y contrabando operada desde México, según reveló The New York Times.
La red delictiva en Quintana Roo y el tráfico de deportistas
Documentos judiciales revisados por el diario estadounidense detallan que Rodríguez Castro, apodado “El Cangrejo”, presuntamente utilizó su peso político para proteger a la “Mafia cubana de Quintana Roo”. Esta organización delictiva sacaba a ciudadanos de la isla hacia Estados Unidos mediante embarcaciones robadas en Florida.
Entre los migrantes trasladados por esta red figuran prominentes beisbolistas de Grandes Ligas como Yasiel Puig y Adeiny Hechavarría. Las investigaciones de las autoridades federales de EE. UU. sobre este esquema llevaron en 2020 a la condena de al menos 21 personas con penas de varias décadas de prisión.

Luxus, contrabando y protección a prófugos
Testigos citados en el proceso penal afirman que Rodríguez Castro garantizaba el paso seguro de los integrantes de la banda criminal hacia y desde territorio cubano. A cambio de permitir la circulación de prófugos y la entrada de mercancías compradas con tarjetas de crédito robadas, el nieto del exmandatario recibía artículos de lujo como soborno.
Pese a las declaraciones de al menos dos miembros del grupo ante fiscales norteamericanos, el hombre de 42 años no ha sido imputado formalmente por la justicia de EE. UU. Tampoco consta en las listas de sanciones que Washington impuso a altos cargos ni a familiares del régimen castrista.
Clave en la diplomacia con Washington y respuesta de La Habana
El escándalo salpica a una figura influyente en el entramado de poder en Cuba. Aunque Rodríguez Castro no ostenta un cargo público oficial, actúa como interlocutor del Gobierno de Miguel Díaz-Canel en las negociaciones de alto nivel con la administración estadounidense, además de figurar como un eventual actor de relevo político en la isla.
El Gobierno cubano desmintió de inmediato las acusaciones y las tildó de “calumnias”. El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos R. Fernández de Cossío, admitió la existencia de mafias dedicadas al tráfico de migrantes en la región, pero negó tajantemente cualquier tipo de vínculo entre esas estructuras delictivas y el Estado cubano.






