(Foto: Agencia Enfoque)

Irma Sánchez
10/28/2019 , 6:02 am

Rumbo a los 50| Gracias, tecnología

Redacción.- ¿Usted se imagina qué había hace medio siglo detrás de las crónicas que disfrutaba al detalle de los grandes acontecimientos internacionales?

Pues Enrique Montero Ponce lo platica con mucha emoción y sabor, sobre todo a los jóvenes que se preparan en las aulas como profesionales de la comunicación, del periodismo.

Por su dominio y profesionalismo, la Organización Editorial Mexicana, es decir, el propietario el coronel José García Balseca, siempre eligió a su “reportero estrella” Enrique Montero Ponce para cubrir los más importantes eventos deportivos internacionales.

El viaje con su máquina al hombro y un acompañante reportero gráfico, eran obligados para enviar crónicas, gráficas numéricas y abundante material fotográfico.

Concluido el evento, el enviado especial Montero corría a escribir y el reportero gráfico guardaba en bolsas de papel manila los rollos fotográficos.

¿Cómo hacerlos llegar?

A bordo de un taxi se dirigían al aeropuerto, buscaban los vuelos con destino a México, checaban la salida más próxima y corrían a la fila de los pasajeros a pedir el favor de cargar en mano el sobre de manila con las crónicas redactadas en papel revolución y los rollos de fotografía.

Acto seguido, el enviado especial Enrique Montero buscaba un teléfono, tramitaba una llamada por cobrar a la redacción de la OEM y notificaba el número de vuelo,  hora de arribo a México, nombre y vestimenta del complaciente pasajero que aceptaba cargar el sobre de manila.

Así cuando el avión llegaba al aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México y los pasajeros pasaban la aduana, el enviado de la OEM se identificaba y recibía el encargo.

Una vez el material en la mesa de redacción, el jefe de la sección le daba formato y al día siguiente era reproducido en las primeras planas que ofrecían abundante información sobre el evento cubierto y narrado por el enviado.

Imagínese usted hoy “ese favorcito”, difícilmente lo acepta cualquier pasajero.

Pero usted y todos disfrutaban la información que se reproducía en todos los periódicos de la OEM que se editaban en la totalidad de los estados.

Esto forma parte de los recuerdos de un gran reportero, cuando la tecnología todavía era mínima, pero el buen reportero todo lo resolvía.

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