Afectaciones a salud mental, prevalecen como un tabú poco atendido Fotografía: Especial

Redacción Tribuna Noticias
09/07/2020 , 1:01 pm

Afectaciones a salud mental, prevalecen como un tabú poco atendido



Puebla, Pue.- Las afectaciones de la pandemia de la COVID-19 a la estabilidad emocional de las personas prevalecen como un tema tabú poco explorado y atendido por autoridades y sociedad civil.

Quienes no han podido adaptarse adecuadamente a la pandemia, han manifestado episodios de ira, violencia, depresión, insomnio, autolesiones y hasta suicidio: Ericka Escalante.

Conforme nos acercamos al medio año de confinamiento por la pandemia del nuevo coronavirus, las acciones para la contención de sus efectos son cada vez más cuestionadas. No obstante, la salud mental continúa como el elefante en la habitación del que nadie quiere hacerse cargo.

No es para menos. Como sociedades, no hemos sido formados en la inteligencia emocional propia y mucho menos ajena. Los mecanismos de control de crisis se reducen a la contención primaria de los padecimientos. Es el trabajo permanente en las sensibilidades lo que brilla por su ausencia en las discusiones académicas, sanitarias, mediáticas, gubernamentales y empresariales.

Entre las principales afectaciones a la estabilidad psicoemocional, la ansiedad es la que más ha predominado en la covidianidad. Como explica la Dra. Guadalupe Chávez Ortiz, directora del Departamento de Ciencias de la Salud de la IBERO Puebla, la incertidumbre y el miedo hacen que la ansiedad aparezca, pues está vinculada a todas las emociones del futuro.

“A nivel social tendremos que reestructurarnos, pues estamos viviendo un proceso de duelo colectivo: perdimos nuestra libertad y estamos renegociando qué vamos a hacer cuando regresemos a nuestros espacios de trabajo”: Dra. Guadalupe Chávez.

Acciones concretas

Durante el confinamiento, la salud mental no ha sido vista como una prioridad. “Se está dando atención para subsanar durante la contingencia, es importante que las autoridades e instituciones públicas y privadas piensen en un proceso de atención a nivel emocional”, recalca la directora.

Todas las personas requerirán atención psicoemocional. En específico, aquellas que se encuentran al frente de la emergencia sanitaria; quienes han perdido a seres queridos; los que han perdido sus empleos, y quienes han experimentado violencias. Por ello, señala la experta, urge contar con programas de salud mental en las instituciones laborales y educativas.

En paralelo, sugiere el ejercicio de acompañamiento colectivo como una vía de catarsis que es responsabilidad de la sociedad en su conjunto. “Los grupos de encuentro para compartir cómo hemos vivido la pandemia son importantes para que las personas se escuchen unas a otras y puedan trabajar, desde lo colectivo, sus propios procesos”.

Normalidad nueva

Escalante Izeta admite que el miedo prolongado puede provocar que, cuando regresemos plenamente a la vida pública, observemos sociedades más violentas. Esto se ve reflejado en las agresiones al personal médico o los estigmas contra las personas que contrajeron la COVID-19. “Muchas de estas conductas pueden ser inconscientes, pues tienen que ver con los mecanismos de defensa de cada persona”, aclara.

El temor está presente en la calle, pues llevamos meses existiendo en él. Por ello, la escucha activa jugará un papel clave en el proceso de sanación de las crisis emocionales. Esta actividad, evalúa Guadalupe Chávez, deberá llevarse a cabo en centro de trabajo, escuelas y espacios públicos.

 

 

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