San Valentín: cuando el estrés domina, ¿el amor resiste?
David Becerra
Estamos en plena semana del amor y la amistad, que culminará el próximo sábado 14 de febrero. Pero surge una pregunta inevitable: ¿cómo irradiar amor en una época tan agitada y disruptiva?
Vivimos un periodo de polarización social, marcado por tensiones políticas y culturales que incluso han fracturado relaciones familiares y amistosas. Hoy más que nunca es necesario poner por delante el afecto hacia quienes forman parte de nuestra vida, dejando en segundo plano las diferencias que puedan surgir por ideologías, gustos o estilos de vida.
Estrés, mal humor…
El ritmo acelerado con el que vivimos genera estrés y, con él, una especie de barrera protectora que suele manifestarse en mal humor, tratos descorteses e incluso agresiones verbales o físicas en distintos niveles de la vida social.
Sin embargo, explorar nuestras emociones y reconocer qué las detona permite desvanecer esa actitud defensiva que se transforma en irritación, enojo o ira.
Especialistas en salud emocional recomiendan examinar las sensaciones que surgen ante situaciones que nos ponen en alerta. Reconocer que sentir es natural ayuda a identificar los desencadenantes y comenzar a trabajar en ellos.
También se aconseja practicar técnicas de respiración profunda y relajación muscular, útiles para liberar tensión en poco tiempo. A esto se suma la importancia de comunicarse de manera efectiva: muchas veces la ira o el estrés nacen de sentirse incomprendido, pero expresar con asertividad necesidades y emociones ayuda a derribar esa barrera.
Porque, al final, el amor en tiempos de odio empieza por uno mismo. Cuando logramos comprender nuestra propia complejidad, estamos en mejores condiciones de compartir amor con los demás, incluso en medio de los desafíos cotidianos.






