Sobre la arbitrariedad del «olfato policial»

Dr. Silvino Vergara Nava

«Un juez que envía a prisión a alguien

y sabe que en esa prisión, no se limita la pena,

o la prisión preventiva cautelar,

a una mera privación de libertad,

sino que las condiciones prisionales son de tortura;

desde un punto de vista jurídico penal puro,

se convierte en un autor mediato de tortura».

Eugenio Raul Zaffaroni

El pasado 1 de septiembre de 2020, la Corte Interamericana de Derechos Humanos resolvió el caso del 14 de noviembre de 2018 sometido a ella por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a saber, el caso Carlos Alberto Fernández Prieto y Carlos Alejandro Tumbeiro contra la República Argentina, que corresponde a las detenciones ilegales y arbitrarias en mayo de 1992 y enero de 1998 por agentes de la Policía Federal Argentina.

El caso es importante para México y los restantes países de América Latina, pues atiende a dos casos de detenciones arbitrarias, que se realizaron sin una orden judicial y sin estado de flagrancia, además de que en ninguno de los casos se estableció de manera detallada, en la documentación oficial respectiva, cuáles fueron los elementos objetivos que dieron lugar a un grado de sospecha razonable en la comisión de un delito, cuyo único sustento fue lo que se ha denominado como: «olfato policial»; el cual implicó en la Argentina de la década de los noventa del siglo XX «actuaciones policiales descontroladas, incentivadas por políticas de seguridad pública basadas en operativos de prevención discrecionales, sin investigación ni inteligencia previa, y por ello, profundamente ineficientes […] prácticas policiales promovidas por políticas de seguridad que se definían bajo el paradigma de la llamada “guerra contra las drogas” y que, además, resultaban amparadas por un inadecuado o inexistente control judicial».

Estas prácticas, que fueron juzgadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, representan una muestra de lo que sucede, prácticamente todos los días, en cualquier población de los países de América Latina. Las detenciones arbitrarias, sin que medie el estado de flagrancia, es una forma muy común de capturar a las personas sin que existan los elementos justificantes ni suficientes para ello. Por eso, esta sentencia debe ser analizada en los cuerpos policiales de las naciones, dado que, desafortunadamente, muchas veces, se asume que sentencias así sólo le corresponden al Estado involucrado y pasa a segundo término que ellas son obligatorias para todos los países que firmaron la Convención.

En la academia de Latinoamérica es ya muy común que haya un gran sector escribiendo sobre este tema tan lamentable en el derecho penal, pues es lo que sucede en la realidad de nuestras naciones y —a diferencia de los textos europeos o de autores norteamericanos— los de nuestra región se asientan en la vivencia y en lo que se presenta en nuestra realidad. Autores tan dogmáticos de la materia penal, que describían el «deber ser», fueron modificando sus propuestas y posiciones observando las realidades y el diario de un juzgado o una comandancia de policía.

Está el caso del profesor Eugenio Raul Zaffaroni, que, a partir de 1989, modificó su propuesta, en cuanto a que se acercó más a la realidad, y en la obra emblemática de En busca de las penas perdidas critica el sistema penal y las penas impuestas. Indica que, lejos de que sean útiles para el reo o la víctima, lo único que provocan es justificar la función del sistema.

La sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos del septiembre de 2020, que hace una crítica al “olfato policial”, es una forma de confirmar que el sistema penal de Latinoamérica no ha funcionado y, por más de muchos esfuerzos que se han realizado en las reformas legales, es un problema que no se ha logrado erradicar; por el contrario, cada día se agudiza más. Sin embargo, esta sentencia es un paso adelante para tratar de abolir este sistema, que, lejos de contar con elementos jurídicos, se ha convertido más en un control político del poder político de los Estados sobre la población.

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