Internacional

Sobrevivir al encierro por las redadas migratorias en Mineápolis

Familia mexicana vive aislada por miedo a detenciones del ICE tras la intensificación de operativos ordenados por Donald Trump.

1 febrero, 2026 3:28 pm
AFP

Ana, Carlos y su hijo Luis llevan encerrados en su casa de Mineápolis dos meses, desde que agentes federales comenzaran las redadas para detener a inmigrantes por orden de Donald Trump.

Las cortinas de la casa de esta familia mexicana permanecen cerradas todo el día, y la puerta está reforzada con una barra de metal para evitar que la tiren abajo.

Llegaron a esta ciudad del norte de Estados Unidos hace más de una década, pero en las últimas semanas su sueño americano se ha convertido en pesadilla.

Mineápolis se ha vuelto el epicentro del descontento de parte de la sociedad contra las políticas de Trump después de que dos agentes del ICE, el controvertido servicio federal de control de inmigración, mataran a tiros a dos manifestantes.

“Es inhumano vivir así, como prisionero en su propia casa“, declaró Ana a la AFP utilizando un seudónimo, al igual que su marido y su hijo.

Esta madre de 47 años tiene cuatro hijos. Luis se queda encerrado con ella porque nació en México.

Los otros tres son estadounidenses de nacimiento, pero ella se preocupa mucho cada vez que salen de casa.

“Siempre tengo el miedo de que, aunque son ciudadanos, sabemos que ya no están respetando y que solo por el color de su piel se los pueden llevar“, dijo con voz temblorosa.

Los hijos saben que deben enviar un mensaje antes de volver a casa, o de lo contrario no se les abrirá la puerta cuando llamen.

A sus 15 años, Luis ansía poder ir y venir como lo hacen sus hermanos y hermanas, y sueña con ir al restaurante de comida rápida que hay al final de la calle “cuando las cosas mejoren (…) Ahora mismo está literalmente tan cerca, pero tan lejos“.

Luis atiende a sus clases desde casa. Después se entretiene con videojuegos, a veces cinco horas al día. “Es lo único que me hace olvidar lo que está pasando“, murmura.

Su padre Carlos está furioso por la situación que atraviesan.

Trabaja instalando encimeras de granito. La familia ha gastado en casi tres años 11.000 dólares en abogados para tramitar los visados.

Los padres tienen permiso de trabajo, pero ese documento ya no los protege del arresto y deportación.

“Ellos te dan un papel para trabajar, pero no sirve para estar legalmente en este país. ¿Cómo puede ser?”, se pregunta Carlos.

“Nos sentimos como si Trump nos hubiera hecho un fraude. No creo que nos merezcamos esto. Nosotros no hemos hecho nada malo, no somos convictos“, añade este hombre de 43 años.

Existe un temor generalizado entre los vecinos de Mineápolis a la violencia de los agentes migratorios.

Trump ha ordenado intensificar las redadas en bastiones demócratas, como Mineápolis, Los Ángeles y Chicago.

Carlos explica que las cosas han cambiado radicalmente entre el primer y el segundo mandato del republicano. De 2017 a 2021, no sentía la necesidad de encerrarse porque las operaciones estaban más focalizadas.





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