Solidaridad

Mientras las autoridades recurren a su más hondo sentido del humor para hincharse de entusiasmo para motivar a sus gobernados y que no decaigan para enfrentar la crisis de la pandemia, los gobernados sobre todos los de los grupos más vulnerables arremeten, truenen, reclaman, protestan, y no encuentran respuesta, mientras la crisis los devora y el hambre los desestabiliza.

De acuerdo a los datos oficiales en el último reporte en poco más de 10 días, se han perdido en México 900 mil puestos de trabajo formales, frente a millones de oportunidades canceladas para quienes se mueven y viven el día a día dentro de la economía informal.

Para estos infortunados mexicanos ya hay la promesa de entregarles una despensa cada 15 días, lo que obliga la pregunta ¿les alcanzará? ¿será suficiente para mitigar el hambre de una familia?

La iglesia a través de su brazo operador de la caridad, Caritas, ya anuncia la elaboración de comidas sobre todo los más vulnerables, los adultos mayores y nos niños que se quedan a la deriva todo el día mientras sus progenitores van a trabajar.

Esta es la realidad de la pandemia que ya costó en nuestra ciudad el cierre de mil 500 pequeños comercios con sus respectivos de 1 a 8 puestos de empleo.

En este contexto ni “el Chapulín Colorado” ni el anunciado “mesías” tienen una respuesta para enfrentar tantos problemas derivados de una economía frenada abruptamente de un día para otro.

En algunas zonas de la ciudad ya se observa gente deambulando en busca de una moneda, ofreciendo golosinas y bebidas en los cruceros, y ofreciendo sus brazos para trabajar.

No hay que cerrar los ojos a la realidad y las consecuencias del problema, que provocarán las condiciones para repuntar los asaltos callejeros.

No se trata de citar un rosario de consecuencias obvias. Se trata de sensibilizar a quienes gozan de mejores condiciones para que muestren solidaridad con la gente que los rodea y con quien se puede cruzar en su camino pese al encierro al que obliga la cuarentena.

Los especialistas advierten de los riesgos de decisiones fatales que es posible contribuir a desviar, con una mínima atención, una palabra, y compartir un alimento, un insumo de limpieza.

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