Fernando Manzanilla
07/01/2020 , 7:35 pm

Temporada de lluvias en Puebla: no bajemos la guardia contra el Covid

Justo unos días antes del sismo, presenté un punto de acuerdo en la Cámara de Diputados exhortando a los gobiernos estatales, en particular al de Puebla, a actualizar y reforzar los esquemas de actuación en caso de desastre natural, considerando el factor Covid. En el documento me preguntaba:

¿Qué pasaría si en medio de la crisis que vivimos por la pandemia hubiera un sismo de grandes magnitudes? En estos momentos en que las autoridades de gobierno están completamente concentradas en el problema de salud, ¿estaríamos preparados para reaccionar con rapidez y eficacia? ¿Tenemos listos los protocolos anti Covid en caso de sismo? ¿Cada municipio y cada colonia cuenta con su comité comunitario de protección civil con la información actualizada de los pasos a seguir en caso de un desastre natural de este tipo?

Al final de la propuesta, advertía que lo peor que nos podía pasar en caso de un temblor de gran magnitud, sería no saber qué hacer para proteger a la población del virus y evitar mayores contagios. Y eso, fue precisamente lo que nos pasó en Puebla con el sismo del martes 23 junio.

Es cierto que se activaron los protocolos y la gente salió de manera ordenada de oficinas y hospitales. Sin embargo, no se aplicaron medidas de seguridad para evitar nuevos contagios. La gente salió y se reunió en los puntos de seguridad, pero sin guardar sana distancia. A muchos no les dio tiempo ni de ponerse cubrebocas, pero tampoco hubo quién se los repartiera en la calle. Tampoco se aplicaron medidas preventivas de contagio durante el retorno de la gente a sus lugares de trabajo. No hubo filtros de control ni protocolos de higiene previamente definidos. El pánico le ganó a la sana distancia. Nadie se acordó que estamos en plena pandemia, y que, en Puebla, estamos en la etapa de mayor contagio.

Estamos ya en plena temporada de lluvias y huracanes. Y ya vimos que en cualquier momento puede ocurrir una tragedia. Así que, de nuevo me pregunto: ¿estamos preparados para la temporada de lluvias? ¿Ya actualizamos los protocolos anti Covid en caso de emergencia hidrometeorológica? Se ha pronosticado que entre julio y noviembre vamos a tener 30 ciclones tropicales que afectarán nuestro territorio nacional. Recordemos que en Puebla, al menos 133 municipios son vulnerables a este tipo de fenómenos, sobre todo, en las regiones de la Sierra Norte y Nororiental.

En estas zonas, es urgente implementar programas preventivos de vigilancia de laderas y áreas de riesgo, así como el mapeo de viviendas en peligro debido a su cercanía con cerros. No olvidemos que el año pasado, a principios de junio se registraron dos deslaves en Teziutlán como consecuencia de la depresión tropical “Cristóbal”. A finales de ese mismo mes, en Izúcar de Matamoros hubo que desalojar a varias familias por la crecida del río Nexapa. Y en julio tuvimos la tragedia en Santo Tomás Chautla aquí en la capital, derivado de las fuertes lluvias, en la que siete personas perdieron la vida por un deslave. Es urgente que la población conozca los riesgos que enfrenta en su comunidad. Que las familias sepan que, con los frentes fríos y cambios de temperatura, aumentan las enfermedades respiratorias y bajan de defensas, lo que aumenta el riesgo de contagio por Covid.

Por eso es importante urgente que las autoridades estatales y municipales coordinen un Plan de Prevención que considere el factor Covid. No nos puede volver a pasar, que en medio de la emergencia la autoridad no tenga listos los protocolos para evitar mayores contagios. Aún en medio de la pandemia, es necesario alistar los mecanismos de prevención y preparación a nivel familiar y comunitario en caso de que ocurra un fenómeno hidrometereológico de grandes proporciones.

Ello implica, actualizar los mapas de riesgo para que cada persona tenga claro si vive o no en alguna zona de alto riesgo, así como actualizar y reforzar los protocolos de actuación considerando el factor Covid, para proteger del coronavirus a la población desplazada o ubicada en albergues.

Este año, la temporada de lluvias y huracanes ocurrirá en medio del momento más crítico de la pandemia por Covid-19. La experiencia nos ha enseñado que la mejor fórmula para una protección civil de vanguardia es contando con autoridades bien coordinadas y trabajando en estrecha comunicación con una sociedad civil bien organizada e informada. Y para ello, como lo he dicho una y otra vez, la palabra clave es: prevención.

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