
Tensiones y conflictos marcan la antesala del Mundial en EEUU
Redacción Tribuna
Retórica antimigrante agresiva, divisiones políticas y tensiones con sus aliados. A tres meses del inicio del Mundial de Fútbol, la imagen de Estados Unidos quedó empañada para los millones de aficionados esperados en el país, a pesar del éxito en la venta de entradas, que augura estadios llenos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (izquierda), y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino (derecha), posan en la alfombra roja a su llegada al sorteo del Mundial de la FIFA 2026 en el Kennedy Center, en Washington D.C., el 5 de diciembre de 2025.
La promesa era atractiva: por primera vez, un Mundial XXL, con 48 equipos y 104 partidos, se celebra en Estados Unidos, Canadá y México, tres países fronterizos con relaciones estrechas desde hace más de 30 años.
Sin embargo, el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca el año pasado ha complicado el panorama, especialmente porque el territorio estadounidense albergará la mayoría de los encuentros.
En este tiempo, lanzó una guerra de aranceles contra distintos países, incluidos sus vecinos; afirmó que Canadá debería convertirse en el 51.º estado de su país y amenazó con intervenir militarmente si México no reforzaba la lucha contra el narcotráfico.
La relación de Washington con sus históricos aliados europeos tampoco es favorable. El Viejo Continente ha observado con preocupación las ambiciones de Trump sobre Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, y los cambios de postura respecto a Ucrania.
En Oriente Medio, Estados Unidos —junto con Israel— ha lanzado una serie de ataques contra Irán, lo que hace incierta la participación de la selección iraní, pese a que está clasificada para el torneo.
Y en América Latina y África, pocos países mantienen una relación cercana con la Casa Blanca, que ha endurecido considerablemente su política migratoria.







