Silvino Vergara
03/01/2021 , 7:44 pm

Tiempos de elecciones, tiempos mejores

«[…] el ciclo electoral es demasiado corto comparado

con el tiempo que sería necesario para

abordar algunos de nuestros principales desafíos».

Daniel Innerarity

En estos días de marzo de 2021, en la nación mexicana, estamos por iniciar, propiamente, los tiempos de las campañas electorales; cuando los partidos políticos se enfrentan, se pelean, disputan, argumentan —bueno, esto a veces—, se golpean y rasguñan. Por ende, son tiempos cuando dejan (por el momento, desde luego) en paz a los ciudadanos y no los tienen como carnadas contra quienes legislar, reglamentar, cambiar instituciones del gobierno para apropiarse de sus libertades, principalmente, y, luego, de sus derechos y de sus propiedades. Por lo tanto, desde ese punto de vista, los tiempos de elecciones son mejores.

Muestra de que las elecciones son tiempos mejores es el caso de la población de clases necesitadas, pero sin llegar al precariado, es decir, a ese segmento grande de la población que resulta ser tan pobre que ni el sistema la visualiza. Salvo estos, aquella clase pobre está en mejores condiciones en estos tiempos, porque los partidos políticos, los candidatos, los equipos que los asesoran la consienten, por lo menos durante unos meses, pues su población recibe regalos, dádivas, despensas, apoyos, etc., dentro de los cuales siempre hay desde unas simples sombrillas hasta tinacos, cemento, varillas, pintura, etc.; todo por que los partidos políticos y sus candidatos ganen unos adeptos y votantes que no volverán a ver en su vida. Por ello, para esta población, las elecciones sí que resultan ser mejores tiempos, a pesar de que ni se entienda lo que dicen los candidatos en sus discursos, menos lo que prometen o, peor aún, no se pueda diferenciar entre el discurso de un candidato de un partido político con el de  otro, muy a pesar de que sean oposición.

Por su parte, para las clases medias y altas, desde luego, los tiempos electorales también son mejores, pues aquellos que cuentan con un negocio, una oficina, un taller, una bodega (por muy pequeños o medianos que sean) sabe que la persecución fiscal, es decir, las acciones de las autoridades fiscales contra los contribuyentes para verificar si han cumplido con sus obligaciones fiscales se disminuyen; la presión se despresuriza en las facultades de comprobación de forma considerable durante las elecciones, como bien pudiera ser el caso actual.

Desde luego, para que las autoridades fiscales mantengan el ambiente de presión sobre los contribuyentes y no decaiga la recaudación de las contribuciones, resulta necesario seguir manteniendo, en los medios de comunicación, la persecución de los denominados «peces gordos», de aquellos contribuyentes que (entonces, por lo regular, auspiciados por la administración pública federal del momento) cometieron tantos y tantos abusos, tanta omisión de sus obligaciones y evasiones fiscales que se convierten en los mejores candidatos para mantener la recaudación en buen ritmo, muy a pesar de que las autoridades fiscales desvían sus baterías de fiscalización. Por ello, para aquellos contribuyentes, muy a pesar que nunca van a un mitin ni a una reunión de campaña electoral y a quienes, por lo tanto, no les tocan esos regalos u dispendios de los candidatos y sus partidos políticos, descansan de la multiplicidad de acciones de las autoridades fiscales.

Desde luego, para la población reducida, la clase alta, los tiempos de elección son los mejores; siendo propietaria de empresas, de negocios que normalmente tienen contacto con el gobierno y los partidos políticos, el momento idóneo es éste, ya que todas las obras públicas, elementos y artículos publicitarios de las campañas son adquiridos y contratados en beneficio suyo. Por lo cual, lo que no se haya podido producir o vender en otros momentos se compensan con estos breves plazos electorales.

De ver así las fechas de las elecciones, es evidente que para la población, para los ciudadanos de a pie y  para una gran mayoría, lo que no haya sido posible en otros momentos se puede compensar con estos tiempos. Así, pareciera que, en este caso, sí son las mayorías las que salen ganando. Ya de los problemas centrales, de los grandes interrogantes de la nación habrá futuros tiempos para que alguien se preocupe. Por lo pronto, serán tiempos de elección, que para todos son tiempos mejores. (Web: parmenasradio.org).


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *