Trump admite posible derrota de los republicanos en el Senado y la Cámara de Representantes
El proceso electoral en Estados Unidos se encuentra cada vez más cerca, algo de lo que Donald Trump es consciente, ya que reconoció que su partido enfrenta dificultades para conservar ambas cámaras del Congreso en las elecciones intermedias del 3 de noviembre.
Trump destaca que republicanos afrontan una batalla electoral complicada para conservar el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado, a pocas semanas de las elecciones legislativas de mitad de mandato.
Al ser cuestionado sobre cuál de las dos cámaras sería más difícil de mantener, Trump respondió que ambas presentan un desafío similar. También reconoció la desventaja histórica que suele enfrentar el partido del presidente en funciones durante los comicios intermedios, aunque aseguró que el entusiasmo de sus simpatizantes republicanos se mantiene elevado.
Los pronósticos favorecen a los demócratas
Las proyecciones electorales apuntan a un escenario adverso para el partido gobernante. De acuerdo con las cifras citadas de Decision Desk HQ (DDHQ), los demócratas tendrían un 77% de probabilidades de obtener la mayoría en la Cámara de Representantes, con una proyección de 235 escaños frente a 200 republicanos.
En el Senado, donde se disputará el control de una cámara de 100 integrantes, la misma firma concede a los demócratas un 56% de probabilidades de alcanzar la mayoría, con una proyección de 51 senadores frente a 49 republicanos. Estos porcentajes son estimaciones estadísticas, no resultados definitivos.
La pérdida de una o ambas cámaras reduciría el margen de maniobra de Trump durante los últimos dos años de su mandato. Una mayoría demócrata también podría ampliar la capacidad de la oposición para realizar investigaciones legislativas sobre las decisiones y actuaciones del gobierno.
Por ello, el presidente intensificó su presencia en actos de campaña, incluidos mítines en estados tradicionalmente republicanos donde algunas contiendas para el Senado se han vuelto más competitivas de lo esperado.
El antecedente de 2018
La historia electoral representa otro desafío para los republicanos. Desde 1934, el partido del presidente ha perdido escaños en la Cámara de Representantes en la gran mayoría de las elecciones intermedias, con pocas excepciones.
Trump ya enfrentó este escenario en 2018, durante su primer mandato: los republicanos perdieron 41 escaños en la Cámara de Representantes, pero consiguieron aumentar su representación en el Senado con dos asientos adicionales.
El resultado de noviembre pondrá a prueba la capacidad del movimiento MAGA (Make America Great Again) para movilizar a sus bases, así como el peso de la aprobación presidencial, el costo de vida, la participación electoral y la competitividad de las contiendas locales.
Aunque Trump sostiene que sus simpatizantes están motivados, las proyecciones muestran que conservar ambas cámaras será una tarea difícil. La elección definirá no solo la composición del Congreso, sino también el equilibrio de poder con el que la administración republicana afrontará la segunda mitad de su mandato.








