Internacional

Trump invita a Petro a la Casa Blanca en crisis bilateral

7 enero, 2026 8:04 pm

Redacción

La relación entre Estados Unidos y Colombia atravesó esta semana uno de sus momentos más delicados, aunque con un giro inesperado hacia la distensión. El presidente Donald Trump invitó a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, a la Casa Blanca durante una llamada telefónica que ambos describieron como extensa y directa. El contacto ocurrió después de una escalada de tensiones marcada por acusaciones graves, amenazas de Washington y una creciente movilización política en Colombia.

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Trump informó públicamente que fue Petro quien llamó para explicar la situación relacionada con el narcotráfico y otros desacuerdos bilaterales. Agradeció el tono de la conversación y expresó su disposición a reunirse con el mandatario colombiano en un futuro cercano. También anunció que el secretario de Estado, Marco Rubio, y el canciller colombiano ya trabajan en la organización del encuentro, que tendría lugar en la Casa Blanca, aunque sin fecha definida.

El contexto previo a la llamada era adverso. Trump había acusado sin pruebas a Petro de vínculos con el narcotráfico y afirmó que no vería mal una incursión militar en Colombia, similar a la realizada días antes en Venezuela. Petro respondió convocando marchas en todo el país y preparando un discurso de confrontación. Sin embargo, tras una conversación de al menos una hora con Trump, decidió moderar su mensaje público. Según explicó, solicitó restablecer canales directos de comunicación entre ambas presidencias y cancillerías.

En la conversación también se abordó la situación venezolana, especialmente tras el bombardeo estadounidense que derivó en la detención de Nicolás Maduro, hoy preso en Estados Unidos. Colombia calificó ese hecho como un secuestro, postura que profundizó el malestar en Washington. Desde entonces, la relación bilateral se ubica, según funcionarios colombianos, en su punto más bajo en décadas.

El Gobierno colombiano ha advertido que la intervención en Venezuela puede desencadenar una desestabilización regional de gran escala. El vicecanciller Mauricio Jaramillo alertó que una escalada bélica podría provocar una crisis humanitaria inédita en América Latina. Para Colombia, el riesgo es inmediato: comparte más de dos mil kilómetros de frontera con Venezuela y acoge a cerca de tres millones de migrantes venezolanos.

La región permanece dividida frente a los acontecimientos. Países como Argentina, Ecuador y el gobierno electo de Chile respaldaron la caída de Maduro, mientras que Brasil, México y Colombia condenaron la acción militar. Para Bogotá, esta falta de consensos dificulta cualquier respuesta regional coordinada.

En paralelo, Estados Unidos retiró a Colombia de la lista de aliados en la lucha contra el narcotráfico e impuso sanciones financieras contra Petro y su entorno. El presidente colombiano respondió que defenderá la soberanía nacional si fuera necesario. Aunque Bogotá considera improbable un ataque estadounidense, las autoridades aseguran que las fuerzas armadas están preparadas para una eventual agresión exterior.

Mientras tanto, miles de personas salieron a las calles en Colombia para respaldar a Petro y rechazar lo que consideran una injerencia abierta de Washington. El Gobierno colombiano insiste en la necesidad de diversificar su economía, fortalecer vínculos con otros actores internacionales y reducir su histórica dependencia de Estados Unidos.





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