Pilar Bravo
06/01/2017 , 4:20 pm

Urge afecto en las familias para preservar valores: académicos UPAEP

Puebla, Puebla.- En el Día Internacional del Padre y de la Madre según la ONU, para México es importante que esta conmemoración contribuya a fortalecer a las familias y a los hogares que, por el cambio de época, enfrentan una sociedad en crisis que obliga a revisar esquemas, señalaron Jorge Navarro Campos y Margarita Teyssier Larios, del Centro de Estudios de la Familia y Sociedad (CEFAS) de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

El padre ha sido quien imparte las enseñanzas morales, impone disciplina y trae el pan al hogar, ha sido el proveedor del hogar, pero en los últimos años el esquema familiar se ha quebrado en muchos hogares donde hay separación de uno de los cónyuges; por el trabajo de los padres hay menos tiempo de comunicación, además de los problemas sociales y económicos, señalaron los académicos.

Los expertos de la UPAEP consideran que esta sociedad en crisis ha generado los problemas que conocemos, violencia, delincuencia, insatisfacción de los jóvenes, drogadicción, falta de valores éticos y humanos .Por eso, con motivo del Día del Padre y de la Madre, señalan, lo que se busca es enfatizar la importancia del rol de la pareja para mantener el equilibrio.

La cifra de 32 millones de hogares en el país no representa que todas las familias vivan en el esquema tradicional de padre, madre e hijos —advierten Navarro y Teyssier—, ahora hay una enorme variedad de convivencias. Un ejemplo claro es la incorporación de los abuelos a cuidar a los nietos, no toda la población laboral tiene acceso a las guarderías y muchos prefieren ocupar el cuidado que ofrecen los abuelos.

Destacaron que en el CEFAS han emprendido una materia que a muchos les parece extraña, como es la Afectividad. La carencia de afecto, explican, lleva a problemas como embarazo de adolescentes, fuga delos hogares, rebeldía y otras conductas irregulares de los hijos. Lo que busca esa materia que imparten es enseñar a los padres y a maestros que no es suficiente ser padre proveedor, sino ser también alguien que participe plenamente en los aspectos emocionales y prácticos de la crianza de los hijos.

Investigaciones recientes, subrayan Navarro y Teyssier, han afirmado que los efectos positivos de la participación activa de los padres en el desarrollo de sus hijos se debe al afecto, que conlleva a la comunicación.

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