
Redacción
A menos de una semana de la entrada en vigor del registro obligatorio de líneas telefónicas, ya se observan prácticas que cuestionan la eficacia de la medida. En redes sociales, particularmente en Facebook, se multiplican anuncios que ofrecen chips de telefonía móvil supuestamente “ya registrados”, listos para usarse sin que el comprador tenga que entregar datos personales al gobierno federal.

Una revisión de distintos perfiles muestra que estos chips se venden desde 27 pesos y pueden alcanzar hasta mil pesos, dependiendo del proveedor y del volumen de compra. Aunque la mayoría de los anuncios se concentran en la Ciudad de México, también hay ofertas en el Estado de México y Puebla. En varios casos, los vendedores exigen un mínimo de 10 unidades y citan a los compradores en estaciones del Metro para concretar las entregas.
Al ser contactados, los oferentes aseguran que el trámite ya fue realizado de forma “legal” y que el usuario no tendrá problemas para utilizar la línea. En pruebas realizadas, al intentar registrar nuevamente esos números en la plataforma correspondiente, el sistema impide el proceso bajo el argumento de que los datos ya fueron asentados con anterioridad.

Más allá de la venta de chips, algunos anuncios van un paso más lejos. Ofrecen “ayuda” para registrar líneas sin proporcionar información personal, e incluso la elaboración de credenciales del INE, en formato digital o físico, con costos que van de 450 a mil pesos. Los vendedores afirman que estos documentos incluyen supuestos elementos de seguridad y pueden contener datos reales o falsos, con CURP y clave de elector “generadas” para evitar inconsistencias.
El fenómeno revela una brecha evidente entre la intención de la política pública —combatir fraudes y delitos asociados a la telefonía— y su implementación. La rápida aparición de un mercado informal que comercializa registros y documentos apócrifos plantea dudas sobre la capacidad del Estado para resguardar datos, supervisar procesos y cerrar espacios a prácticas ilegales que, lejos de erradicarse, parecen adaptarse con rapidez.







