(Foto: Especial)

AFP
11/21/2021 , 12:01 pm

50 años después, fuga en el aire de misterioso secuestrador aún fascina a EEUU



Washington, Estados Unidos.- En la víspera del Día de Acción de Gracias de 1971 en Estados Unidos, un hombre anodino de cuarenta y tantos años que se hacía llamar Dan Cooper se acercó al mostrador del aeropuerto y compró un boleto de ida para un corto vuelo desde Portland hasta Seattle (este).

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Horas después, se había atado en su cuerpo una bolsa con 200,000 dólares de rescate -que hoy serían alrededor de 1.3 millones-, y lanzado en paracaídas del avión. Nunca lo encontraron.

Cincuenta años después de su salto, conocido como el caso de D.B. Cooper -un alias generado por los medios de comunicación-, sigue siendo el único secuestro de avión sin resolver en la historia de Estados Unidos.

La agencia federal de investigación e inteligencia de Estados Unidos (FBI) lo calificó como “un hombre tranquilo que parecía tener unos 40 años, vestido con un traje de negocios con corbata negra y camisa blanca”.

Dentro del avión pidió un bourbon con soda mientras esperaba el despegue.

Su plan era bastante simple. Después de que la aeronave partió, Cooper le entregó una nota a la azafata. Al no reaccionar ella de inmediato, según los informes, se acercó y le dijo: “Señorita, será mejor que mire esa nota. Tengo una bomba”.

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Después de vislumbrar la masa de cables en su maletín, la asistente de vuelo muy alterada escribió sus demandas -cuatro paracaídas y los 200,000 dólares– y se las llevó al capitán según las instrucciones.

Cuando el avión aterrizó en Seattle, Cooper dejó ir a los 36 pasajeros a cambio del dinero y los paracaídas que el FBI le llevó a bordo.

Manteniendo a la tripulación como rehenes por seguridad, exigió que el avión despegara de nuevo y volara bajo, esta vez con rumbo a Ciudad de México.

Pero en algún lugar entre Seattle y Reno, Nevada, Cooper saltó por la puerta trasera del Boeing 727 y se perdió en la fría noche de invierno.