La historia terminó en tragedia. Los artistas colombianos Byron Sánchez y Jorge Herrera fueron encontrados muertos en el Estado de México, según reportó el periodista Carlos Jiménez. La noticia sacude porque apenas la semana pasada se había informado sobre su desaparición, ocurrida después de salir de un gimnasio en Polanco.
Las fiscalías del Edomex y de la Ciudad de México ya investigan el asesinato. En su conferencia de prensa matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que la Fiscalía capitalina estaba a cargo de indagar el caso. La mandataria intentó transmitir un mensaje de seriedad, pero lo cierto es que la incertidumbre aumenta: dos músicos extranjeros llegan a México, ofrecen conciertos y, de pronto, aparecen muertos.
El tema escaló hasta Bogotá. El presidente Gustavo Petro exigió al Gobierno mexicano dar con el paradero de Sánchez y Herrera, antes de que se confirmara su deceso. Incluso señaló que habían desaparecido tras presentarse en Sonora. Sin embargo, las autoridades mexicanas desmintieron esa versión: nunca llegaron a dicho estado, pues lo último que se supo de ellos fue en la capital.
El caso ilustra, una vez más, la vulnerabilidad de quienes buscan en México una plataforma artística, pero se topan con la violencia que sigue marcando la vida pública.