Redacción
En la sesión del Congreso del Estado, realizada en Puebla, Puebla, y en vía rápida (fast track), se aprobó la reforma a la Constitución Federal para modificar el artículo 123 y permitir la implementación de la jornada laboral de 40 horas en el país.
Diputados locales —tras suspender la sesión semanal— votaron el dictamen enviado por la Cámara de Diputados, apenas 12 horas después de su aprobación en San Lázaro, Ciudad de México. Tras recibir la minuta y luego de un breve receso, la Mesa Directiva avaló el proyecto por unanimidad, con 40 votos a favor.
Como es público, la reforma fue aprobada previamente en la Cámara baja; sin embargo, al tratarse de una modificación constitucional, requiere el aval de los congresos estatales. Hasta el momento, el Congreso de Puebla figura entre los primeros legislativos locales en aprobar la minuta en materia de reducción de horas laborales. Además de Puebla, solo Oaxaca, Tabasco y San Luis Potosí han cumplido con el decreto institucional.
Una vez que los estados avalen la propuesta, la reforma podrá promulgarse y publicarse oficialmente. El Congreso de la Unión tendrá un plazo de 90 días para modificar la Ley Federal del Trabajo y definir las reglas operativas que deberán cumplir las empresas.
La reforma avalada, establece un periodo máximo de 40 horas semanales, con al menos un día de descanso con goce de sueldo íntegro. Asimismo, el tiempo adicional en las jornadas deberá distribuirse en hasta cuatro horas diarias, con un máximo de cuatro días durante ese periodo.
Cabe señalar que la reducción de la jornada laboral se aplicará de forma gradual. En 2026 se mantendrán las 48 horas y, a partir del 1 de enero, el ajuste será progresivo: en 2027 serán 46 horas, en 2028 un total de 44, en 2029 se estipulan 42 y en 2030 se llegará a las 40 horas.
Se precisa que, por cada seis días de trabajo, las personas trabajadoras deberán disfrutar al menos de un día de descanso con goce de salario íntegro. Además, cuando deban laborarse horas por circunstancias extraordinarias, se pagará un 100 por ciento adicional sobre el salario fijado para las horas ordinarias.
Las y los diputados de las distintas fracciones legislativas emitieron posicionamientos, aunque la votación fue unánime. El diputado José Luis Figueroa (PT) señaló que reducir la jornada laboral no es una concesión, sino una medida de justicia social y de salud preventiva, ya que reconoce que el tiempo de descanso no es un privilegio, sino parte del derecho al trabajo digno.
La diputada Fedrha Isabel Suriano (MC) expuso que la reforma atiende algunas demandas de las y los trabajadores; no obstante, advirtió que los beneficios no se materializarán de inmediato, sino hasta el final del sexenio. Añadió que, aunque en el corto plazo podrían existir ventajas mediante el pago de horas extra, es necesario establecer dos días de descanso semanales para mejorar la calidad de vida.
Por su parte, la diputada Araceli Celestino Rosas afirmó que la reducción a 40 horas semanales es una demanda legítima y justa impulsada durante años por la clase trabajadora.
En tanto, la diputada Delfina Pozos Vergara (PRI) consideró que no se garantiza que los trabajadores cuenten con dos días de descanso y subrayó que, al ser una aplicación gradual, deberán esperar varios años para acceder plenamente a los beneficios.
La diputada María Soledad Amieva Zamora señaló que se trata de una reforma con perspectiva de igualdad, que promueve de manera responsable la economía ante el número de unidades económicas con las que cuenta el estado.
Finalmente, el diputado Roberto Zataráin Leal (Morena) sostuvo que no solo se vota una reforma laboral, sino una medida a favor de la salud mental de millones de mexicanos.







